Hoy he pasado la mañana pensando en lo importante que es el hecho de que los alumnos lo conozcan a uno como ser humano. Es inevitable mostrar algunos aspectos de lo que uno es, incluso en una clase virtual. Pero tener la posibilidad de ser uno mismo es una cosa que requiere verdadero carácter. No es fácil. Duele. Ser humano es ser falible. Ser biológico, digamos. Ser imperfecto. Es algo que a la academia parece no gustarle, pero me parece que le beneficia cuando logra darse cuenta de lo mucho que importa ser exactamente uno y no parar por eso. A mi me cuesta seguir: por eso escribo este blog. Cuando me paraliza el miedo, escribo lo que pienso para sentir que me muevo otra vez. Funciona con frecuencia, no siempre.
Tengo cantidades alarmantes de cosas para leer y voy a adelantar algo hoy. Iniciar es un duro combate conmigo misma. Pero como lo hago con más frecuencia, recuerdo más fácilmente que luego se siente fabuloso.
Nada: hay que comenzar para sentir que avanzo. Otra forma sería que me llevaran en brazos. Peso bastante como para ponerme a esperar una víctima que haga eso.