miércoles, septiembre 17, 2014

Cuarta reflexión

Hoy trataré de responder a la pregunta: ¿qué aspectos deben considerarse en el diseño del ambiente de aprendizaje apoyado con TIC? Lo haré a la luz de uno de los artículos de la clase: concretamente el de Onrubia, que ofrece un marco teórico desde el constructivismo para analizar los procesos de enseñanza virtual, y que utiliza estos conceptos para explorar el diseño y evaluación de entornos virtuales de aprendizaje y de objetivos de aprendizaje.

Los aspectos que deben considerarse en el diseño del ambiente de aprendizaje son:


- Mantener el norte. Significa que la perspectiva educativa no se puede perder al utilizar nuevas tecnologías, porque el mero uso de tecnologías no constituye una mejora en los procesos de enseñanza y aprendizaje. Como también anotaba Haddad (2007), las tecnologías no reemplazan al profesor. Es necesario recordar que tampoco reemplazan la necesidad de un buen diseño pedagógico y que no se trata de implementar tecnologías, sino de conseguir objetivos pedagógicos.

- Ir más allá de poner a funcionar la mente. Desde la perspectiva constructivista, el verdadero aprendizaje no se logra simplemente captando la atención o generando la actividad mental del estudiante. Se trata de un proceso que involucra tanto lo que constituye su conocimiento previo como el material que aparece apropiable, como una oportunidad real para elaborar , derrumbar o reconstruir conceptos y capacidades útiles para la persona. Los contenidos deben gozar de significatividad lógica y al mismo tiempo psicológica: es decir que deben ser generalizables, pero al mismo tiempo adaptables a las necesidades de cada aprendiz.


 - Virtualidad efectiva no es ausencia, sino presencia constante y consciente. Nuevamente el papel del docente es destacado. Además de fijar el rumbo pedagógico, desde el comienzo el docente debe planear las rutas de individualización con las que podrá acompañar el proceso educativo de los estudiantes de su curso. El "ajuste de la ayuda" se presenta como la estrategia con la que el profesor debe mantener el reto y el interés permanente de cada estudiante y debe ser un elemento a considerar durante el diseño instruccional, utilizando el lenguaje como una forma de construcción conjunta de representaciones en torno a los contenidos del curso.


Encontrar el valor de las tecnologías de la información en la educación implica un trabajo serio para quien traza las rutas pedagógicas, pero sigue siendo pedagogía: la información puede ser buena, pero es distinta a la educación, cuando no está vinculada a estos objetivos. Una característica destacada a considerar es la calidad de las herramientas para el trabajo colaborativo y la posibilidad de interacción, tanto en tiempo real como en diferido. Aunque hay un balance entre lo que se restringe y lo que se potencializa, la restricción obedece más al direccionamiento que debe tener el curso hacia los objetivos pedagógicos, en tanto que las TIC deben abrir canales de comunicación diversos y adaptables al diálogo permanente entre los miembros del grupo. 


Referencias


Haddad, W. D (2007). ICTs for Education. A Reference Handbook. 


Onrubia, J. (2005) Aprender y enseñar en entornos virtuales: actividad conjunta, ayuda pedagógica y construcción del conocimiento. Revista de Educación a Distancia. Barcelona.

jueves, septiembre 11, 2014

Meta reflexión: ¿Hasta dónde pueden las TIC reemplazar al docente?



Meta reflexión.

Este curso de Ambientes de aprendizaje apoyados con TIC ha sido retador, arduo y más útil de lo que hubiera imaginado. Creo que mi principal conclusión hasta el momento es que los ambientes de aprendizaje pueden prescindir de una aplicación exhaustiva de las herramientas tecnológicas virtuales, pero siempre dependen de que haya un docente a cargo.

Esto es muy importante, aunque suene simple, porque yo venía de la idea poco elaborada de que se podían montar contenidos autosuficientes. Esta conclusión se deriva principalmente de que he comprendido la importancia de establecer el propósito educativo y los objetivos pedagógicos, considerando el contexto en el que se desarrollará el ambiente de aprendizaje. Las TIC son herramientas para la docencia, útiles y exigentes al mismo tiempo, pero no reemplazan al docente. Es el docente quien puede hacer acuerdos respecto a lo que se quiere alcanzar dentro del ambiente de aprendizaje, teniendo en cuenta a las personas con las que va a trabajar.

Cuando se utiliza la metodología ADDIE, el equipo es un valor agregado muy especial. Nos pone en diálogo franco con nuestros propios prejuicios, nos abre posibilidades nuevas y al mismo tiempo, nos hace sentir que verdaderamente podemos hacer aportes útiles, aunque no sepamos todas las respuestas. Mi experiencia ha sido, al mismo tiempo tensa y maravillosa. Tensa porque con el plazo tan corto para realizar la fase de análisis, el trabajo era demandante y la idea demasiado amplia como para desarrollarla tranquilamente. Creía saber lo suficiente sobre el tema de donación, pero he aprendido que los enfoques de quien se aproxima por primera vez hacen que uno también encuentre ángulos del tema en los que no había profundizado demasiado. Es decir, el conocimiento que uno ha construido solo servirá para proporcionar algunos de los andamios con los que sus alumnos construyen su propio aprendizaje.

Me preguntaba al principio si debía casarme con una teoría pedagógica en particular. He entendido que no hay teorías pedagógicas inadecuadas, sino que la selección del método pasa por muchos condicionantes, que determinarán la que sea de más utilidad en ese caso y que por eso hay que conocerlas mejor. En ese sentido, hasta ahora me he encontrado más identificada con la teoría constructivista que revisamos en clase. También he entendido que el conductismo, el conectivismo y el cognitivismo hacen aportes válidos y que no se puede encasillar a ningún docente dentro de alguna de estas teorías, porque de un modo u otro, queramos o no, todos estamos en un diálogo permanente con todas ellas en diferentes grados, según nuestro estilo de aprendizaje y el de nuestros alumnos. Esta claridad es muy valiosa, porque tenía referencias negativas del conductismo que hacían que deseara estar en desacuerdo con él, aunque no lo entendía muy bien. Evidentemente me falta mucho por aprender, pero me parece reveladora esta reconciliación con una teoría que a pesar de estar estigmatizada parece que tiene muchas aplicaciones prácticas, y muy útiles cuando vamos a diseñar y a desarrollar nuestro ambiente de aprendizaje.

Hasta la presente, el curso me ha permitido “analizar críticamente la relación entre Educación y TIC desde diferentes contextos y experiencias” (Osorio, 2014), a partir de los blogs de los demás grupos y mi experiencia en particular. Leer y analizar al grupo 2 me permitió ver cosas que no hicimos nosotras durante nuestra fase de análisis, tanto por lo que ellos sí lograron como por lo que quizá nos faltó hacer a todos. Además me proporcionó satisfacción entender que un método consciente y coherente durante el análisis del ambiente de aprendizaje puede acelerar el proceso total y darle mayor calidad. La percepción del rol que uno tiene como docente es una pieza muy importante, que antes de este curso me parecía obvia, pero que ahora se me presenta como algo más complejo, pero por ello mismo verdaderamente útil. Es como si hubiera atribuido valor pedagógico a cualquier contenido virtual, porque en el fondo el valor del docente que había asumido hasta ahora, era el de un simple emisor de contenidos.

Y no es así. El docente es un permanente aprendiz que también va construyendo durante el camino con sus alumnos. Ellos y ellas le proporcionan visiones nuevas sobre lo que tiene y lo que necesita saber. Por eso, la fase de análisis es importante para lograr el objetivo de responder “a necesidades educativas reales y a las características de los destinatarios” (Osorio, 2014), pero también para aportar más valor al aprendizaje del propio docente durante cada curso. Los ambientes de aprendizaje siempre se crean de manera intencional, en tanto son producto de la comunicación humana y del sentido de cooperación social, pero no siempre resultan adecuados para lo que se propone el estudiante, sobre todo si éste no ha sido considerado como un actor de su proceso de aprendizaje en vez de un simple receptor de información.

Otra cosa que me parece importante y que hasta ahora me resulta clara, es que el componente emocional que brinda el docente es una parte importante del ambiente de aprendizaje, que ninguna TIC puede reemplazar. Ahí detecté uno de los riesgos que debo tener en cuenta al proponer un ambiente de aprendizaje apoyado con nuevas tecnologías. Los elementos teóricos sobre los que estoy sensibilizada dentro de mi área de experticia pueden influir en el diseño de mi ambiente de aprendizaje, si no hago una fase de análisis juicioso de las necesidades de mis estudiantes. Pero mi emoción también puede servir como un motor para seleccionar el tipo de ambiente de aprendizaje que yo misma estoy interesada en impulsar, porque además de lo que necesitan mis alumnos, se trata de lo que quiero hacer como profesional. Por eso el balance que entrega el equipo de diseño instruccional es muy valioso. Me permite reconocer desde muy temprano mis puntos débiles y fuertes, las cosas que me apasionan frente a la realidad de las personas a las que quiero acompañar en sus procesos individuales de aprendizaje. Esto va a facilitar la fase de diseño en lo personal, sobre todo en lo que tiene que ver con los diferentes tipos de aprendices que hay en un curso, porque enriquecerá el diálogo con cada estudiante a partir del reconocimiento de mi propia individualidad como docente.

El producto de esta fase de análisis, que aunque no ha concluido constituye mi evidencia de aprendizaje más tangible, es algo que no habría imaginado para un proyecto con el que he estado soñando por muchos años. Cuando se realiza un análisis consciente de las necesidades educativas en un contexto concreto, uno puede encontrar que los temas que parecían pequeños son enormes. Además, he encontrado posibilidades más realistas de llevar a la práctica estas ideas, transformándolas en un ambiente de aprendizaje que considere el contexto en el que pueden ser desarrolladas.

Ahora me pregunto, ¿Será que la metodología ADDIE es la única con la que me puedo sentir cómoda? ¿Hasta dónde debo llegar para ser una diseñadora instruccional autónoma y realmente buena? ¿Qué docentes de mi entorno diseñan conscientemente sus ambientes de aprendizaje? ¿Y ahora cómo vamos a usar las TIC en la fase de diseño que está por comenzar? Para responder a mis preguntas nuevas y pendientes, seguiré observando con atención mi propio proceso y el de mis compañeros de clase, leeré más sobre estos asuntos y conversaré con otros docentes para intercambiar experiencias y ampliar mi panorama. Utilizaré la metodología ADDIE en mi trabajo como coordinadora de capacitación, para el diseño de los ambientes virtuales de aprendizaje en salud sexual y reproductiva que tengo a cargo. 


Sobre mi inquietud inicial del curso acerca de cómo quiero asumir las nuevas condiciones que me plantean las TIC para el desarrollo de actividades pedagógicas en el área de la salud, aún no he renunciado a mi idea original de la tesis: la veo todavía más útil que antes, aunque mucho más compleja y con cambios importantes en cuanto a la metodología y a las posibilidades reales de implementación que tiene. El último almuerzo de Conecta-te acerca de la experiencia de Guillermo Rodríguez en su tesis de maestría me ha reavivado la esperanza de hacer algo verdaderamente útil en educación no formal a través de redes de aprendizaje colaborativas. En conclusión, en vez de disminuir, las dudas crecen, pero la motivación por responderlas es más grande, ahora que siento que el papel del docente es verdaderamente importante para desarrollar un buen ambiente de aprendizaje. Me sigo preguntando, ¿Cómo puedo vincularme o crear redes docentes para el constante intercambio de experiencias con TIC? y ¿Cómo se financian estos ambientes de aprendizaje? ¿Qué costos pueden llegar a tener?

Primera reflexión

Primera reflexión

Durante la primera discusión en clase abordamos varios aspectos de la relación entre la educación y las TIC en el mundo contemporáneo. De todos los aportes y reflexiones, lo que me parece más relevante es que para ampliar las condiciones de acceso a la educación a nivel global, las TIC ya no son una mera oportunidad sino el camino por el que inevitablemente transitan todas las estrategias y políticas de desarrollo. Para sustentar esta idea utilizaré tres argumentos, apoyados en las lecturas correspondientes a esta segunda semana de trabajo.

En primer lugar, al estimular el uso de nuevas tecnologías, las políticas de desarrollo económico están potenciando directamente la educación mediada por TIC. Las comunicaciones son parte estratégica del modelo económico internacional porque hacen posibles las negociaciones del mercado. Dada la eficiencia de las TIC para agilizar los procesos comunicativos, las competencias laborales asociadas con uso y apropiación de nuevas tecnologías obligan a una formación cada vez más fuerte y actualizada de los profesionales, que les garantice la consecución de empleo: este se convierte en un valor agregado de la educación virtual, que puede ser eficiente en términos económicos al aumentar la cobertura, ser adaptable a los tiempos y brindar educación de mayor calidad y diversidad, aún en áreas de difícil acceso (Haddad, 2007).

En segundo lugar, el énfasis de muchos programas de asistencia y cooperación a poblaciones vulnerables implica la toma de decisiones de calidad a distancia, en aspectos tan diversos como telemedicina, manejo de emergencias y desastres, proyectos de ingeniería, arquitectura e investigación entre otros. El impulso de la conectividad en condiciones adversas potencia el desarrollo de soluciones permanentes, que a mediano plazo pueden quedarse en la comunidad y facilitar los procesos educativos a distancia. Las experiencias son múltiples y han demostrado que cualquier elemento de conectividad puede ser utilizado creativamente con estos fines, tanto en el caso de la radio como en el de la televisión, los proyectos multimedia y el internet. Como lo demuestra Haddad, el crecimiento en el acceso para todos los casos es exponencial y representa una oportunidad para la educación propiciada por dinámicas sociales muy diversas.

Por último, hay que recordar que la educación en sí misma potencia el bienestar de las personas. En palabras de Haddad, (2007) tanto los tomadores de decisiones como la población en general reconocen al unísono que la educación es crucial para el desarrollo económico. A su vez, la educación misma se ha trasformado: la posibilidad de acceder a toda clase de información, así como las herramientas para capacitarse a través de nuevas tecnologías plantean un cambio de paradigma en la relación entre el docente y el dicente, que ya permea nuestras aulas y la manera en que nos relacionamos como seres humanos. Hemos entendido que desde siempre la educación y la comunicación humanas han estado estrechamente vinculadas a través de las tecnologías (Brunner, 2003), y que lo que sucede es que hoy los intercambios son mediados por herramientas cada vez más veloces. Ahora la sabiduría es un abanico de posibilidades no exclusivas, que se despliegan al reconocer a los demás individuos como puentes poderosos hacia la información. Es la paradoja cotidiana entre un abuelo profesor y su pequeño nieto, con una tableta conectada a Internet: ya no es tan claro quién le cuenta el cuento a quién, ¿no creen?.

Asumiendo estas realidades como parte de mi labor docente, algunas de las preguntas motivadoras para este semestre son: ¿cómo quiero asumir las nuevas condiciones que me plantean las TIC para el desarrollo de actividades pedagógicas en el área de la salud? ¿Qué riesgos debo tener en cuenta al proponer un ambiente de aprendizaje apoyado con nuevas tecnologías? ¿Cómo puedo vincularme o crear redes docentes para el constante intercambio de experiencias con TIC? y ¿Cómo se financian estos ambientes de aprendizaje? ¿Qué costos pueden llegar a tener?

Nos vemos mañana en clase.

Referencias

Brunner, J. J., & Tedesco, J. C. (2003). La educación al encuentro de las nuevas tecnologías. Las nuevas tecnologías y el futuro de la educación. IIPE, UNESCO. Buenos Aires: Septiembre Grupo Editor. Página 17. Consultado el 5 -8-14 en: https://sicuaplus.uniandes.edu.co/webapps/portal/frameset.jsp?tab_tab_group_id=_2_1&url=%2Fwebapps%2Fblackboard%2Fexecute%2Flauncher%3Ftype%3DCourse%26id%3D_46661_1%26url%3D

Haddad, W. D (2007). ICTs for Education. A Reference Handbook. Parte 2, Capítulo 5. Consultado el 5 -8-14 en: https://sicuaplus.uniandes.edu.co/webapps/portal/frameset.jsp?tab_tab_group_id=_2_1&url=%2Fwebapps%2Fblackboard%2Fexecute%2Flauncher%3Ftype%3DCourse%26id%3D_46661_1%26url%3D