martes, diciembre 16, 2014

Diseño instruccional: crear mi portafolio docente.

Resulta que todo este tema del diseño instruccional lo obliga a uno a volver a sus comienzos una y otra vez,  para plantearse nuevas metas y mejorar la labor como docente. 

Este semestre aprendí muchas cosas: una de ellas es que la herramienta del portafolio me puede ayudar a hacer esa reflexión cada vez que lo necesite. También puede contribuir a mi sensación de logro, dado que en el portafolio debo conservar algunas evidencias de aprendizaje de mis estudiantes.

Estoy trabajando en tres diseños instruccionales en este momento: uno nuevo sobre anticoncepción y otro que requiere virtualización y que ya se venía desarrollando presencial, sobre prácticas exitosas en salud sexual y reproductiva. El tercero es el desarrollo e implementación de mi Eslabón,  para el también que debo revisar la fase de evaluación.

Creo que es muy interesante haber retomado los elementos del curso y poder trabajar desde el principio con mi nuevo equipo. Hay un profesional de e- learning,  una mujer que me parece muy talentosa trabajadora social y yo. Somos pocos, pero tenemos ganas y hemos ido avanzando para conocernos y acoplarnos, utilizando el Modelo ADDIE.

Este fin de año quisiera tener más tiempo para revisar mis proyectos y consolidar los avances obtenidos. Por el momento estoy pensando en esto:

1. ¿Cuál ha sido mi enfoque pedagógico hasta el momento?

Aunque utilizaba mucho la clase magistral,  creo que el enfoque ha sido constructivista, en cuanto a lo que esperaba lograr en mis estudiantes como aprendizaje. El problema es que no sabia que era tan importante evaluar en profundidad ese aprendizaje. Ahora creo que obtener esas evidencias formativas y sumativas no riñe con el valor individual de lo aprendido, si bien complejiza mi trabajo y lo hace más exigente para mi.

2. ¿Qué aspectos de mi experiencia docente creo que podría mejorar ahora?

Ahora creo que tengo más herramientas para diseñar,  con ese enfoque claramente constructivista, actividades más enriquecidas. Además del aprendizaje colaborativo que es mi reto más apasionante, quiero explorar los aprendizajes basado en casos y basado en problemas que me parecen estrategias muy adecuadas para desarrollar capacitación en salud.

3. ¿Cuáles han sido mis experiencias exitosas y por qué considero que lo fueron?

Antes consideraba que el Internado era una experiencia muy exitosa,  pero ahora sencillamente no lo sé.  Quisiera tener más elementos de juicio para considerar que soy algo más que una instructora experta y simpática. Un asunto crucial para un buen docente es saber que el estudiante pudo utilizar lo aprendido en su vida real. Eso me inquieta ahora muchísimo: me interesa obtener esas evidencias, mucho más que el concepto de mis alumnos sobre mi. Asumo que esto es madurar y que tiene que ver con mi aprendizaje.  Esperemos que sea capaz de lograr este nuevo reto.

4. ¿Qué evidencias de aprendizaje tengo de mis estudiantes alrededor de esas experiencias? 

Por lo pronto,  la satisfacción que puedo alimentar es que los estudiantes del Internado me llamaban con alguna frecuencia para notificar potenciales donantes que estaban a su cargo o que habían ayudado a estabilizar, pero como les sugería que usaran directamente los números de la Red le perdí la pista a esa evidencia. Las evaluaciones finales escritas del primer grupo si me permiten ver procesos reflexivos mejor estructurados sobre su rol como médicas y médicos, respecto a la percepción inicial que me dejó la entrevista de ingreso con cada uno de ellos.

Reflexionar toma tiempo,  pero de vez en cuando ayuda mucho a retomar el rumbo.

miércoles, noviembre 12, 2014

Última clase

Genial. Me divertí, aprendí y desaprendí. Lo único que falta es pasar... 😀

martes, noviembre 04, 2014

Meta reflexión: Un diseño sano y fuerte depende de un análisis nutritivo


Meta reflexión
El aprendizaje vivencial más importante que he obtenido durante esta fase de diseño es que cuando se quieren posicionar las necesidades de los estudiantes como el centro de un proyecto educativo, el diseño del ambiente de aprendizaje se nutre constantemente del análisis. Aunque el análisis es un proceso que sigue activo todo el tiempo, debe pasar a un segundo plano al momento de tomar decisiones sobre el diseño que sean evaluables y susceptibles de mejorar.  
De alguna manera, aunque creo que la fase de diseño ha sido más ardua que el análisis previo, mi sensación de aprendizaje ha sido un poco más lenta. He podido reconocer mis propios avances al  comparar la experiencia previa del rediseño del Pierdub con lo que estoy haciendo ahora para el Eslabón. El Pierdub no fue un diseño instruccional con una metodología explícita para ser adaptado al contexto colombiano. Aunque de manera lógica se realizó una fase de análisis, en aquella ocasión no se consideró el contexto en el que se iba a implementar el programa como algo prioritario dentro del diseño. Hasta cierto punto, eso hizo que su implementación resultara muy difícil en la práctica, toda vez que era necesario convencer a varios docentes de la necesidad educativa, sin tener argumentos contundentes para que ellos aceptaran una responsabilidad laboral adicional. Ese fue el problema por el cual no se implementó el Pierdub en la Universidad Nacional: era un esfuerzo para el que no había un presupuesto disponible. La tarea de conseguir profesores dispuestos a respaldar el proyecto dentro de su dedicación laboral resultaba muy desgastante y tomaba demasiado tiempo, así que para llevarlo a la práctica habría sido necesario trabajar demasiadas horas como docente sin remuneración. Un diseño tiene que tener dolientes que se emocionen con el proyecto, pero además debe tener financiación que lo respalde en el tiempo. Por eso, tuvo mucho sentido canalizar la pasión que el tema me genera hacia algo práctico en mi propio contexto laboral, lo que implicó saltar del contexto pretendido de la educación formal a un escenario más cercano a lo que hago en la práctica diaria. El análisis alimentó esa decisión, al considerar las otras necesidades educativas del entorno, más allá de las identificadas para la formación en el pregrado de medicina.
El diseño se nutre todo el tiempo, tanto del análisis de las necesidades educativas como de la información que tenemos acerca del contexto. Un curso que se imparte de manera obligatoria dentro de un contexto de educación formal, de alguna manera facilita apegarse a las viejas costumbres: la clase magistral no es mala –realmente creo que no lo es, al menos en el caso de medicina-, porque siempre hay un componente práctico que termina cubriendo las necesidades interactivas y colaborativas en el proceso formativo de los alumnos que no se alcanzan a cubrir con la cátedra centrada en el profesor. Pero aunque el proceso se puede volver más eficiente y aportar habilidades, valores y actitudes más concretas si se hace un rediseño que considere estos objetivos, la inserción de todo un nuevo curso que considere estos aspectos es un trabajo tan arduo que, si uno no pertenece al contexto en el que considera necesario que esto pase, se convierte en un heroísmo con resultados dudosos. El cambio, para ser auténtico, debe surgir del contexto mismo.
En el caso del Eslabón, la disposición a crear una experiencia educativa no formal que además está dispuesta a ser evaluada cambió mi forma de trabajar: el diseño ha sido más exigente. Mientras en el Pierdub se trataba de adaptar unos contenidos que se imparten en España a los profesores encargados de áreas similares en Colombia, para el diseño actual a cada paso yo tenía que volver a la teoría.  A veces iba a las lecturas y tenía una idea, como cuando encontré el concepto de efectos nemónicos en el texto de Brenda Mergel y recordé una  estrategia personal para priorizar la atención del potencial donante que se convirtió en el Eslabón. Pero también tenía ideas alrededor del diseño y me tenía que devolver a la teoría para encontrarles un sentido dentro de lo que estamos trabajando en el curso, como al pensar en el Eslabón y definir de qué se trataba: ¿era una técnica, una estrategia, un método? Por haber dado tantas vueltas alrededor de estos asuntos siento que esta vez avancé muy lentamente, aunque con más seguridad que durante la fase de análisis en grupo. Al principio todo era nuevo, ahora hay cosas en mi aprendizaje que se sienten más fuertes.
Mis evidencias de aprendizaje más fuertes creo que están en el desarrollo exhaustivo de los objetivos de aprendizaje, que no estaban en el Pierdub: pensar en eso implicó dar muchas vueltas en papel alrededor de asuntos que ya creía concluidos. También hice una búsqueda de herramientas y recursos que soportaran el proyecto antes y durante el diseño: en especial, encontrar la experiencia de Guillermo y otras experiencias de comunidades de práctica en Salud Pública me proporcionó la certeza de que liderar este proyecto no implica tener que dejar de lado otras obligaciones sino que se trata de un ajuste y mejoramiento de mi propia rutina laboral.



Tengo respuestas a algunas de mis preguntas: ¿Cómo puedo vincularme o crear redes docentes para el constante intercambio de experiencias con TIC? Indudablemente buscándolas, involucrándome, teniendo experiencias qué aportar y dejando de lado el miedo a preguntarle a otras personas con inquietudes similares a las mías. ¿Cómo se financian estos ambientes de aprendizaje? Con una planeación exigente. En mi caso, el hecho de construir un proyecto evaluable hace que sea más factible su financiación de largo plazo, además de permitirme desde ya dedicar horas laborales mías a su desarrollo. Aún me queda pendiente determinar los costos que puede tener este proyecto, pero seguramente en el camino afianzaré dentro de la evaluación las herramientas para determinar esta respuesta. También tengo nuevas preguntas:

¿Cómo se negocia la evaluación del proyecto 

cuando la institución tiene oficina de calidad? 

¿Qué ajustes tendré que hacerle al diseño 

durante el desarrollo de la estrategia y cómo 

los voy a documentar? ¿Serán necesarios 

nuevos ajustes durante la implementación?El 

diseño tiene unos pasos que se reflejarán en

un cronograma para la fase de desarrollo, a 
partir de ahora. Este cronograma lo complementaré con este blog, que seguirá funcionando como bitácora para recopilar las experiencias y aprendizajes durante las etapas restantes.




sábado, octubre 25, 2014

Sobre las mnemotecnias en medicina

En estos días, pensando en el diseño instruccional se me ha aparecido una y otra vez la pregunta sobre cómo aprendo yo misma. Viendo el material de metacursos recordé que las mnemotecnias fueron muy importantes durante todo mi proceso de formación en medicina y me pregunté si aún tendrían utilidad en este contexto de nuevas tecnologías. Me parece que incluso, pueden ser aún más pertinentes, toda vez que brindan elementos claves para disparar una secuencia de acciones y además facilitan la búsqueda de información avanzada, que permitirá optimizar la atención del paciente tras atender el evento agudo. Como estuve curioseando páginas e información interesante al respecto, me encontré una mnemotecnia genial en http://escuela.med.puc.cl/alumnos/www/hematoonco.htm

Aquí donde estará como en su casa, la dejo:

Nadie Lee Mis Estupideces Baratas: 60,30, 6,3,1.

¡Está genial! 💉

martes, octubre 21, 2014

Quinta reflexión

Como siempre basada en las lecturas y en mi reflexión personal, hoy responderé a la pregunta que sigue en el curso de Ambientes de Aprendizaje apoyados con TICs: ¿Qué aspectos determinan la calidad de un ambiente de aprendizaje apoyado con TIC?

Para comenzar, quiero insistir en lo mucho que me ha sorprendido el aprendizaje más obvio y al mismo tiempo más contundente que he logrado hasta ahora en este curso. La evaluación se conecta con los objetivos de aprendizaje, de una manera directa y lógica que además necesariamente debe ser explícita. Lo que antes yo no tenía en cuenta, en realidad, era la importancia enorme de elaborar objetivos de aprendizaje:

- Alcanzables, respecto a los recursos disponibles,
- Coherentes, dentro del contexto en el que insertamos el diseño instruccional,
- Medibles, (QM) para ser comparables y
- Útiles, a criterio del propio estudiante que se propone el aprendizaje que queremos alcanzar. 

Es decir: los exámenes escritos y orales, que para mí eran sinónimos de la palabra evaluación, son apenas una de las formas en que me puedo retar como instructora. Por eso ahora siento que mis evaluaciones son capaces, en su conjunto, de hablar mucho más de mí como docente que de mis estudiantes como aprendices... ¡Vaya responsabilidad! 

Afortunadamente, es una responsabilidad que preocupa a muchos instructores más en todo el mundo. La certificación UNIQUe, de la Fundación Europea para la Calidad en Educación Virtual (EFQUEL, por su sigla en inglés) es concedida por tres años a las instituciones universitarias o independientes que desarrollan programas de educación virtual, cumpliendo con criterios que dan cuenta de su enfoque hacia la garantía de calidad y al mejoramiento continuo de sus comunidades virtuales de aprendizaje (EFQUEL, 2011).

Para responder a la pregunta que motiva esta reflexión, creo que hay tres requisitos preliminares que pueden ir creciendo en el tiempo: el interés genuino por asumir con seriedad los procesos de diseño instruccional es el primer factor determinante de la calidad que se obtendrá con los resultados. Además, a partir de los criterios de elegibilidad de las instituciones candidatas a obtener la certificación UNIQUe se pueden inferir otros dos aspectos que determinarán el alcance de los objetivos, que son la experiencia en el uso activo de las tecnologías para el desarrollo de ambientes de aprendizaje y la habilidad demostrada en el propio contexto para propiciar la autoevaluación y la evaluación por pares. 

En el proceso de certificación UNIQUe, la autoevaluación se realiza utilizando el análisis DOFA como primera herramienta e incluye un balance consciente entre las ambiciones y los recursos de la institución, así como una serie de encuestas para los estudiantes y los docentes (EFQUEL, 2011). También se recibe retroalimentación de pares, en este caso de instituciones educativas similares que realizan una visita a la institución que aspira a certificarse. Si se trata de un proyecto mucho más modesto y de corte individual como el mío, es igualmente provechoso obtener retroalimentación y comunicación permanente con otros docentes o diseñadores instruccionales que están en permanente aprendizaje y que pueden plantear nuevas preguntas, asumiendo la posición de evaluadores. 

Otros aspectos deben tenerse en cuenta: por ejemplo, es prioritario que la institución educativa, o en mi caso la docente, tenga claramente incorporados en sus procesos educativos los componentes virtuales de aprendizaje. No debe ser un asunto circunstancial, sino que la utilidad debe ser reconocida y natural dentro de los diseño instruccionales que aspiran a un certificado como éstos. La sensibilidad social y la costo efectividad (EFQUEL, 2011) también son motivaciones claras de la incorporación de nuevas tecnologías. El aprendizaje colaborativo es altamente recomendado para aumentar la calidad de un ambiente de aprendizaje apoyado con TICs: sucede mucho que aún se contratan plataformas virtuales de aprendizaje con el anhelo de deshacerse del trabajo en equipo. La verdad es que el logro de los objetivos de aprendizaje en este tipo de cursos siempre depende del grado de colaboración que se propicie.

Los lineamientos, guías y matrices de evaluación del curso deben estar explícitos desde el principio, aunque los instructores deben tener la capacidad de modificar el diseño en el transcurso del tiempo, cuando aprovechen con ello una oportunidad de potenciar el aprendizaje. La evaluación debe ser formativa y sumativa, y si se trata de un equipo de instructores o de unos estudiantes que no tienen experiencia suficiente con las herramientas virtuales, debe existir un plan explícito para integrarlos gradualmente en este tipo de cursos (EFQUEL, 2011). Me llama la atención la propuesta específica de la propiedad intelectual como política que incentive la innovación: ¿de qué se tratará este aspecto evaluado en UNIQUe?

En fin. Los materiales del curso deben ser accesibles, la metodología para desarrollarlos debe ser clara y evaluable y es deseable que exista una especie de archivo virtual o biblioteca que amplíe las oportunidades de aprendizaje para los estudiantes e instructores. Con os materiales es importante que los estudiantes tengan claro cuáles son indispensables y cuáles resultan opcionales (QM). Además, las consideraciones sobre el presupuesto a futuro ayudan a evaluar la viabilidad de los proyectos educativos y a establecer objetivos sensatos y alcanzables. Una institución que desarrolla ambientes virtuales de aprendizaje debe propiciar que sus propios procesos administrativos sean virtuales, dado que esto genera un ambiente más propicio para la comunicación virtual y hace que las herramientas que se utilizan en los cursos sean más familiares y personales. Los estudiantes en un ambiente de aprendizaje ideal deben contar con recursos de ayuda y soporte permanentes. Los profesores deben tener claras las reglas de juego en el equipo (QM) y también deben proporcionar a los estudiantes la información necesaria para que la comunicación fluya de una manera efectiva y oportuna. Los datos de los usuarios deben ser confidenciales y la protección de la identidad debe ser una oportunidad real para los estudiantes, cuando ellos lo consideren adecuado.

Finalmente, el lunes 13 tuve nuevamente la valiosa oportunidad de asistir a un Conecta-te al almuerzo y recibí información sobre la utilidad de los portafolios de docencia. Lo que más me impactó fue la necesidad de incluir evidencias de aprendizaje en esos portafolios, entre las que precisamente podemos incluir las evaluaciones de nuestros estudiantes: pueden ser sus mejores evaluaciones, pero lo importante es decirlo abiertamente, porque sus mejores evaluaciones constituyen mi evidencia de lo que creo que fui capaz de aportarles. 

Por esta necesidad de pensarme y evaluarme como docente, me intimida un poco la idea de crear el portafolio, pero al mismo tiempo me parece inspirador: alcanzo a presentir que la noble profesión del docente está a punto de ponerse de moda, porque las evidencias de aprendizaje serán puentes conscientes para avanzar y retroceder. Hablarán por nosotros y para nosotros... Es que, ¿quién no querría tener un portafolio de experiencias que le ayudase a sentir satisfacción por lo que se pudo construir con otros, a retomar el camino en los momentos de perderse y a mejorar como profesional y como ser humano todo el tiempo? 

¿Y no es por eso mismo que hago este blog desde hace tiempo? Por estos días, en serio, soy un chulo feliz pase lo que pase.

Referencias:

EFQUEL. (2011). European universities quality in e-learning. Information package. Recuperado de: http://cdn.efquel.org/wp-content/blogs.dir/5/files/2012/09/UNIQUe_guidelines_2011.pdf
Virtual High School, VHS. The Concord Consortium. (s.f) Estándares para cursos en la red. Recuperado de: http://staff.concord.org/~agalvis/Docs_Metacursos/semana11/Estandares%20CC_VHS.pdf











miércoles, septiembre 17, 2014

Cuarta reflexión

Hoy trataré de responder a la pregunta: ¿qué aspectos deben considerarse en el diseño del ambiente de aprendizaje apoyado con TIC? Lo haré a la luz de uno de los artículos de la clase: concretamente el de Onrubia, que ofrece un marco teórico desde el constructivismo para analizar los procesos de enseñanza virtual, y que utiliza estos conceptos para explorar el diseño y evaluación de entornos virtuales de aprendizaje y de objetivos de aprendizaje.

Los aspectos que deben considerarse en el diseño del ambiente de aprendizaje son:


- Mantener el norte. Significa que la perspectiva educativa no se puede perder al utilizar nuevas tecnologías, porque el mero uso de tecnologías no constituye una mejora en los procesos de enseñanza y aprendizaje. Como también anotaba Haddad (2007), las tecnologías no reemplazan al profesor. Es necesario recordar que tampoco reemplazan la necesidad de un buen diseño pedagógico y que no se trata de implementar tecnologías, sino de conseguir objetivos pedagógicos.

- Ir más allá de poner a funcionar la mente. Desde la perspectiva constructivista, el verdadero aprendizaje no se logra simplemente captando la atención o generando la actividad mental del estudiante. Se trata de un proceso que involucra tanto lo que constituye su conocimiento previo como el material que aparece apropiable, como una oportunidad real para elaborar , derrumbar o reconstruir conceptos y capacidades útiles para la persona. Los contenidos deben gozar de significatividad lógica y al mismo tiempo psicológica: es decir que deben ser generalizables, pero al mismo tiempo adaptables a las necesidades de cada aprendiz.


 - Virtualidad efectiva no es ausencia, sino presencia constante y consciente. Nuevamente el papel del docente es destacado. Además de fijar el rumbo pedagógico, desde el comienzo el docente debe planear las rutas de individualización con las que podrá acompañar el proceso educativo de los estudiantes de su curso. El "ajuste de la ayuda" se presenta como la estrategia con la que el profesor debe mantener el reto y el interés permanente de cada estudiante y debe ser un elemento a considerar durante el diseño instruccional, utilizando el lenguaje como una forma de construcción conjunta de representaciones en torno a los contenidos del curso.


Encontrar el valor de las tecnologías de la información en la educación implica un trabajo serio para quien traza las rutas pedagógicas, pero sigue siendo pedagogía: la información puede ser buena, pero es distinta a la educación, cuando no está vinculada a estos objetivos. Una característica destacada a considerar es la calidad de las herramientas para el trabajo colaborativo y la posibilidad de interacción, tanto en tiempo real como en diferido. Aunque hay un balance entre lo que se restringe y lo que se potencializa, la restricción obedece más al direccionamiento que debe tener el curso hacia los objetivos pedagógicos, en tanto que las TIC deben abrir canales de comunicación diversos y adaptables al diálogo permanente entre los miembros del grupo. 


Referencias


Haddad, W. D (2007). ICTs for Education. A Reference Handbook. 


Onrubia, J. (2005) Aprender y enseñar en entornos virtuales: actividad conjunta, ayuda pedagógica y construcción del conocimiento. Revista de Educación a Distancia. Barcelona.

jueves, septiembre 11, 2014

Meta reflexión: ¿Hasta dónde pueden las TIC reemplazar al docente?



Meta reflexión.

Este curso de Ambientes de aprendizaje apoyados con TIC ha sido retador, arduo y más útil de lo que hubiera imaginado. Creo que mi principal conclusión hasta el momento es que los ambientes de aprendizaje pueden prescindir de una aplicación exhaustiva de las herramientas tecnológicas virtuales, pero siempre dependen de que haya un docente a cargo.

Esto es muy importante, aunque suene simple, porque yo venía de la idea poco elaborada de que se podían montar contenidos autosuficientes. Esta conclusión se deriva principalmente de que he comprendido la importancia de establecer el propósito educativo y los objetivos pedagógicos, considerando el contexto en el que se desarrollará el ambiente de aprendizaje. Las TIC son herramientas para la docencia, útiles y exigentes al mismo tiempo, pero no reemplazan al docente. Es el docente quien puede hacer acuerdos respecto a lo que se quiere alcanzar dentro del ambiente de aprendizaje, teniendo en cuenta a las personas con las que va a trabajar.

Cuando se utiliza la metodología ADDIE, el equipo es un valor agregado muy especial. Nos pone en diálogo franco con nuestros propios prejuicios, nos abre posibilidades nuevas y al mismo tiempo, nos hace sentir que verdaderamente podemos hacer aportes útiles, aunque no sepamos todas las respuestas. Mi experiencia ha sido, al mismo tiempo tensa y maravillosa. Tensa porque con el plazo tan corto para realizar la fase de análisis, el trabajo era demandante y la idea demasiado amplia como para desarrollarla tranquilamente. Creía saber lo suficiente sobre el tema de donación, pero he aprendido que los enfoques de quien se aproxima por primera vez hacen que uno también encuentre ángulos del tema en los que no había profundizado demasiado. Es decir, el conocimiento que uno ha construido solo servirá para proporcionar algunos de los andamios con los que sus alumnos construyen su propio aprendizaje.

Me preguntaba al principio si debía casarme con una teoría pedagógica en particular. He entendido que no hay teorías pedagógicas inadecuadas, sino que la selección del método pasa por muchos condicionantes, que determinarán la que sea de más utilidad en ese caso y que por eso hay que conocerlas mejor. En ese sentido, hasta ahora me he encontrado más identificada con la teoría constructivista que revisamos en clase. También he entendido que el conductismo, el conectivismo y el cognitivismo hacen aportes válidos y que no se puede encasillar a ningún docente dentro de alguna de estas teorías, porque de un modo u otro, queramos o no, todos estamos en un diálogo permanente con todas ellas en diferentes grados, según nuestro estilo de aprendizaje y el de nuestros alumnos. Esta claridad es muy valiosa, porque tenía referencias negativas del conductismo que hacían que deseara estar en desacuerdo con él, aunque no lo entendía muy bien. Evidentemente me falta mucho por aprender, pero me parece reveladora esta reconciliación con una teoría que a pesar de estar estigmatizada parece que tiene muchas aplicaciones prácticas, y muy útiles cuando vamos a diseñar y a desarrollar nuestro ambiente de aprendizaje.

Hasta la presente, el curso me ha permitido “analizar críticamente la relación entre Educación y TIC desde diferentes contextos y experiencias” (Osorio, 2014), a partir de los blogs de los demás grupos y mi experiencia en particular. Leer y analizar al grupo 2 me permitió ver cosas que no hicimos nosotras durante nuestra fase de análisis, tanto por lo que ellos sí lograron como por lo que quizá nos faltó hacer a todos. Además me proporcionó satisfacción entender que un método consciente y coherente durante el análisis del ambiente de aprendizaje puede acelerar el proceso total y darle mayor calidad. La percepción del rol que uno tiene como docente es una pieza muy importante, que antes de este curso me parecía obvia, pero que ahora se me presenta como algo más complejo, pero por ello mismo verdaderamente útil. Es como si hubiera atribuido valor pedagógico a cualquier contenido virtual, porque en el fondo el valor del docente que había asumido hasta ahora, era el de un simple emisor de contenidos.

Y no es así. El docente es un permanente aprendiz que también va construyendo durante el camino con sus alumnos. Ellos y ellas le proporcionan visiones nuevas sobre lo que tiene y lo que necesita saber. Por eso, la fase de análisis es importante para lograr el objetivo de responder “a necesidades educativas reales y a las características de los destinatarios” (Osorio, 2014), pero también para aportar más valor al aprendizaje del propio docente durante cada curso. Los ambientes de aprendizaje siempre se crean de manera intencional, en tanto son producto de la comunicación humana y del sentido de cooperación social, pero no siempre resultan adecuados para lo que se propone el estudiante, sobre todo si éste no ha sido considerado como un actor de su proceso de aprendizaje en vez de un simple receptor de información.

Otra cosa que me parece importante y que hasta ahora me resulta clara, es que el componente emocional que brinda el docente es una parte importante del ambiente de aprendizaje, que ninguna TIC puede reemplazar. Ahí detecté uno de los riesgos que debo tener en cuenta al proponer un ambiente de aprendizaje apoyado con nuevas tecnologías. Los elementos teóricos sobre los que estoy sensibilizada dentro de mi área de experticia pueden influir en el diseño de mi ambiente de aprendizaje, si no hago una fase de análisis juicioso de las necesidades de mis estudiantes. Pero mi emoción también puede servir como un motor para seleccionar el tipo de ambiente de aprendizaje que yo misma estoy interesada en impulsar, porque además de lo que necesitan mis alumnos, se trata de lo que quiero hacer como profesional. Por eso el balance que entrega el equipo de diseño instruccional es muy valioso. Me permite reconocer desde muy temprano mis puntos débiles y fuertes, las cosas que me apasionan frente a la realidad de las personas a las que quiero acompañar en sus procesos individuales de aprendizaje. Esto va a facilitar la fase de diseño en lo personal, sobre todo en lo que tiene que ver con los diferentes tipos de aprendices que hay en un curso, porque enriquecerá el diálogo con cada estudiante a partir del reconocimiento de mi propia individualidad como docente.

El producto de esta fase de análisis, que aunque no ha concluido constituye mi evidencia de aprendizaje más tangible, es algo que no habría imaginado para un proyecto con el que he estado soñando por muchos años. Cuando se realiza un análisis consciente de las necesidades educativas en un contexto concreto, uno puede encontrar que los temas que parecían pequeños son enormes. Además, he encontrado posibilidades más realistas de llevar a la práctica estas ideas, transformándolas en un ambiente de aprendizaje que considere el contexto en el que pueden ser desarrolladas.

Ahora me pregunto, ¿Será que la metodología ADDIE es la única con la que me puedo sentir cómoda? ¿Hasta dónde debo llegar para ser una diseñadora instruccional autónoma y realmente buena? ¿Qué docentes de mi entorno diseñan conscientemente sus ambientes de aprendizaje? ¿Y ahora cómo vamos a usar las TIC en la fase de diseño que está por comenzar? Para responder a mis preguntas nuevas y pendientes, seguiré observando con atención mi propio proceso y el de mis compañeros de clase, leeré más sobre estos asuntos y conversaré con otros docentes para intercambiar experiencias y ampliar mi panorama. Utilizaré la metodología ADDIE en mi trabajo como coordinadora de capacitación, para el diseño de los ambientes virtuales de aprendizaje en salud sexual y reproductiva que tengo a cargo. 


Sobre mi inquietud inicial del curso acerca de cómo quiero asumir las nuevas condiciones que me plantean las TIC para el desarrollo de actividades pedagógicas en el área de la salud, aún no he renunciado a mi idea original de la tesis: la veo todavía más útil que antes, aunque mucho más compleja y con cambios importantes en cuanto a la metodología y a las posibilidades reales de implementación que tiene. El último almuerzo de Conecta-te acerca de la experiencia de Guillermo Rodríguez en su tesis de maestría me ha reavivado la esperanza de hacer algo verdaderamente útil en educación no formal a través de redes de aprendizaje colaborativas. En conclusión, en vez de disminuir, las dudas crecen, pero la motivación por responderlas es más grande, ahora que siento que el papel del docente es verdaderamente importante para desarrollar un buen ambiente de aprendizaje. Me sigo preguntando, ¿Cómo puedo vincularme o crear redes docentes para el constante intercambio de experiencias con TIC? y ¿Cómo se financian estos ambientes de aprendizaje? ¿Qué costos pueden llegar a tener?

miércoles, agosto 27, 2014

Algunos videos producidos por estudiantes del PIERDUB y otros sobre donación...

Para ambientar y motivar:

https://www.youtube.com/watch?v=d34isJpu-50

https://www.youtube.com/watch?v=5XeCjpV-W4s

https://www.youtube.com/watch?v=mvRqryr6_x8
https://www.youtube.com/watch?v=mUKY0v9kpZw
https://www.youtube.com/watch?v=1EHPuMuywbw
https://www.youtube.com/watch?v=Fsuw6QieshU
https://www.youtube.com/watch?v=9RcjjoJpwcc
https://www.youtube.com/watch?v=xbB689T_UH4

martes, agosto 19, 2014

Tercera reflexión

Plan de análisis:

Considerando los apuntes de clase y las reflexiones de la segunda entrega para este curso, creo que resultará útil para mi el planteamiento de tres preguntas concretas para elaborar el plan de análisis. Las presento a continuación:

¿Qué características tienen los estudiantes del curso?

Estudiantes de la Universidad de Los Andes, de quinto semestre de medicina en adelante, con conceptos y conocimientos básicos sobre anatomía, neuroanatomía, fisiología e inmunología. Debemos considerar con mayor detalle en qué componentes del plan curricular de la carrera de medicina podrían estar insertos los temas de donación de sangre, órganos y tejidos que hacen parte de este curso.  Los estudiantes pueden estar interesados en cualquier área de especialización de la medicina: se considera que el curso será de especial valor para personas inclinadas por temas del cuidado crítico en adultos y niños, cirugía, salud pública o salud mental. Un tema importante aquí es establecer los conocimientos y actitudes que tienen los estudiante de medicina (y quizá la comunidad en general de la Universidad de Los Andes), para diseñar los ambientes de aprendizaje y delimitar mejor los contenidos del curso. La elaboración de un diagnóstico inicial puede incluir una encuesta CAP, encuesta en línea, o el desarrollo inicial por parte de los estudiantes de un texto argumentativo, sobre alguno de los aspectos problemáticos de la donación humana.

¿Qué queremos que los estudiantes aprendan?

Deben ser capaces de diseñar y liderar estrategias de promoción de la donación de sangre, órganos o tejidos al interior de la comunidad en la que se desempeñen, ya sea académica, hospitalaria o de usuarios del sistema de salud.

Para eso, creo que un médico necesita:

  • Conocer la utilidad investigativa, clínica y académica de los componentes anatómicos procedentes de donantes humanos y los fundamentos de su utilización en diferentes escenarios de la medicina actual.
  • Conocer aspectos básicos de la normatividad vigente en el mundo y en Colombia sobre donación de componentes anatómicos humanos, así como los problemas que enfrentan los diferentes sistemas de donación en el mundo.
  • Argumentar una posición personal frente a la donación humana, con base en la legislación vigente y la evidencia científica disponible.
  • Detectar y notificar adecuadamente un potencial donante cadavérico.
  • Brindar información a la comunidad y a sus pacientes sobre las posibilidades y riesgos de ser donante vivo: en especial donante de sangre, médula ósea y riñón.
  • Diagnosticar adecuadamente la muerte encefálica y manejar las complicaciones que pueden presentarse en el mantenimiento hemodinámico del potencial donante de órganos.
  • Comunicar la mala noticia de la muerte a los allegados de la persona fallecida.
  • Reconocer el funcionamiento de la Red Nacional de Donación y Trasplantes y de los bancos de sangre y de tejidos a nivel nacional.
  • Comprender los fundamentos de los mecanismos de asignación y distribución de los componentes anatómicos humanos.
  • Analizar y discutir con argumentos sólidos los diferentes problemas éticos que existen alrededor de la donación de componentes anatómicos humanos, la muerte encefálica, la transfusión y los trasplantes, para contribuir significativamente al desarrollo de las políticas públicas en donación humana durante su desempeño ciudadano y como profesional de la salud.

Además, las habilidades argumentativas orales y escritas son muy importantes para un médico. En la historia clínica existe un pequeño texto argumentativo llamado análisis, con el que se justifica el diagnóstico y se plantea la conducta a seguir más conveniente. Se trata de un elemento central en la práctica médica, entre otras cosas porque allí se concentra la capacidad de justificar la conducta que el médico sigue, para cada uno de los casos que atiende.

¿Con qué recursos contamos?

Para la realización de cada versión del curso tendremos un semestre académico. Es posible que a partir de quinto semestre los estudiantes ya estén en actividades clínicas que les dificulten asistir a reuniones semanales. Por eso podemos hacer pocas reuniones presenciales, aprovechando estos espacios para la realización de talleres prácticos, en una modalidad de clase invertidaEstos estudiantes tienen acceso a la plataforma Sicuaplus, que puede ser aprovechada para el desarrollo de los contenidos magistrales (conferencias de expertos en videos interactivos y discusión a través de foros de las lecturas propuestas, por ejemplo). Otro recurso disponible es que puede ser un curso E, es decir con componente de escritura, para potenciar las habilidades de escritura al mismo tiempo que se reflexiona sobre los diferentes aspectos de la donación humana. Además, por tocar temas éticos difíciles, también podría tratarse de un curso Épsilon. También contamos con el respaldo del profesor Luis Jorge Hernández, del departamento de Salud Pública; con la asesoría y el interés docente de la doctora Paula Rey, quien es experta en los temas de promoción de la donación de sangre del Banco Distrital, y con el convenio docente asistencial que tiene la Facultad de Medicina con la Fundación Santa Fe, que es una de las instituciones trasplantadoras más importantes del país.

Realmente me emociona contar con un equipo sólido que me está ayudando a aterrizar las ideas para hacer posible este proyecto. Nos vemos mañana en clase.

martes, agosto 12, 2014

Segunda reflexión.


¿Qué aspectos deben considerarse en un proceso de diseño instruccional?

El proceso de diseño instruccional es una metodología en la cual el equipo docente toma decisiones para el desarrollo de su curso de manera sistemática, creativa, activa e interactiva (Gustafson & Branch, 2002), desde antes de comenzarlo y con posibilidades de modificarlo a lo largo de todo el programa. El diseño instruccional incluye cinco componentes bien definidos, aunque no necesariamente secuenciales: análisis, diseño, desarrollo, implementación  y evaluación, que en conjunto se conocen como ADDIE, por su sigla en inglés y en español. Aunque hay varios aspectos que deben considerarse durante el diseño instruccional, podemos hablar de tres grandes características de las que se desprenden las demás consideraciones: el tipo de estudiantes, los propósitos del curso y los recursos disponibles.

El primer aspecto a considerar es el tipo de estudiantes con que contará el curso. Esto es esencial, porque para alcanzar los objetivos pedagógicos con el estudiante nunca partimos de cero. Cada persona tiene características que pueden potenciar su aprendizaje y que la hacen única: aun cuando en las instituciones educativas los grupos de aprendizaje tienden a ser homogéneos (en aspectos como la edad o los niveles educativo y socioeconómico), otras características como el estilo de aprendizaje, las expectativas alrededor del curso y los conocimientos previos sobre el tema de la clase varían considerablemente de una persona a otra. Para conocer el tipo de estudiantes, una valoración lo más individualizada posible resultaría ideal, dado que con base en esta información se pueden implementar las estrategias pedagógicas más convenientes: la metodología se presta bien a enfoques muy diversos y a la combinación de los mismos (The Herridge Group, 2004). También es importante evaluar la existencia de condiciones emocionales o físicas especiales, debido a las cuales no sería conveniente la utilización de alguno de los recursos disponibles: por ejemplo, la discapacidad motora de un estudiante puede modificar el tipo de desplazamientos que deben llevarse a cabo y el salón a utilizar durante el curso (Modelo ADDIE).

Un segundo aspecto a tener en cuenta son los propósitos del curso. Esto incluye el problema a resolver, las competencias que se desea potenciar en el estudiante y los conocimientos que éste debe adquirir o fortalecer una vez finalizado el programa. Para evaluar el curso, desde el principio es necesario concretar objetivos de aprendizaje útiles, flexibles (The Herridge Group, 2004) y medibles, que sirvan como indicadores concretos del progreso obtenido, tanto para los estudiantes como para los docentes. En el diseño instruccional, estos objetivos de aprendizaje deben orientarse hacia la capacidad de demostrar en la práctica el conocimiento adquirido (Gustafson & Branch, 2002), más allá de la memorización de contenidos. Cuando se diseñan bien los objetivos de aprendizaje, se obtienen las herramientas necesarias para analizar el progreso y el resultado final del curso, con coherencia y rigor.

Por último, pero no menos importantes, se deben considerar los recursos con los que cuenta el equipo docente para el desarrollo de su plan de trabajo. El tiempo, los materiales, la disponibilidad de tecnologías de información, la posibilidad de hacer desplazamientos, la organización de los espacios físicos, etcétera. Un recurso muy valioso es la conformación misma del grupo: la interacción entre los estudiantes potencia el aprendizaje, ya que se trata de un proceso social en el que la posibilidad de compartir experiencias y puntos de vista es motivante y enriquecedora para todos los participantes, incluyendo al docente mismo. De hecho, una cualidad que identifica al diseño instruccional es el trabajo en equipo.

Considerando estos tres grandes aspectos, los docentes podrán implementar la metodología ADDIE para el diseño de su curso, ya que les será más fácil elaborar un plan de trabajo específico, orientado hacia las necesidades identificadas, con metas definidas y que puede ser evaluado y mejorado continuamente. El diseño de ambientes de aprendizaje apoyados con tecnologías también debe considerar todos estos factores para obtener resultados satisfactorios: encuentro oportunidades valiosas en esta metodología para responder a los retos de la educación sobre los que hablamos el martes pasado en clase, dado que la metodología tiene una orientación práctica, participativa y flexible. Su desarrollo puede ayudarnos a potenciar el pensamiento crítico, al tiempo que fortalece las habilidades personales y prácticas de todos los participantes en el curso.

Referencias

Gustafson, K. L., & Branch, R. M. (2002). What is instructional design. Trends and issues in instructional design and technology. Consultado el 12-08-14 en: https://sicuaplus.uniandes.edu.co/webapps/portal/frameset.jsp?tab_tab_group_id=_2_1&url=%2Fwebapps%2Fblackboard%2Fexecute%2Flauncher%3Ftype%3DCourse%26id%3D_46661_1%26url%3D


·    The Herridge Group (2004). The use of traditional Instructional Systems Design Models for eLearning. Consultado el 12-08-14 en: https://sicuaplus.uniandes.edu.co/webapps/portal/frameset.jsp?tab_tab_group_id=_2_1&url=%2Fwebapps%2Fblackboard%2Fexecute%2Flauncher%3Ftype%3DCourse%26id%3D_46661_1%26url%3D

martes, agosto 05, 2014

Primera reflexión

Durante la primera discusión en clase abordamos varios aspectos de la relación entre la educación y las TIC en el mundo contemporáneo. De todos los aportes y reflexiones, lo que me parece más relevante es que para ampliar las condiciones de acceso a la educación a nivel global,  las TIC ya no son una mera oportunidad sino el camino por el que inevitablemente transitan todas las estrategias y políticas de desarrollo. Para sustentar esta idea utilizaré tres  argumentos, apoyados en las lecturas correspondientes a esta segunda semana de trabajo.

En primer lugar, al estimular el uso de nuevas tecnologías, las políticas de desarrollo económico están potenciando directamente la educación mediada por TIC. Las comunicaciones son parte estratégica del modelo económico internacional porque hacen posibles las negociaciones del mercado. Dada la eficiencia de las TIC para agilizar los procesos comunicativos, las competencias laborales asociadas con uso y apropiación de nuevas tecnologías obligan a una formación cada vez más fuerte y actualizada de los profesionales, que les garantice la consecución de empleo: este se convierte en un valor agregado de la educación virtual, que puede ser eficiente en términos económicos al aumentar la cobertura, ser adaptable a los tiempos y brindar educación de mayor calidad y diversidad, aún en áreas de difícil acceso (Haddad, 2007).

En segundo lugar, el énfasis de muchos programas de asistencia y cooperación a poblaciones vulnerables implica la toma de decisiones de calidad a distancia, en aspectos tan diversos como telemedicina, manejo de emergencias y desastres, proyectos de ingeniería, arquitectura e investigación  entre otros. El impulso de la conectividad en condiciones adversas potencia el desarrollo de soluciones permanentes, que a mediano plazo pueden quedarse en la comunidad y facilitar los procesos educativos a distancia. Las experiencias son múltiples y han demostrado que cualquier elemento de conectividad puede ser utilizado creativamente con estos fines, tanto en el caso de la radio como en el de la televisión, los proyectos multimedia y el internet. Como lo demuestra Haddad, el crecimiento en el acceso para todos los casos es exponencial y representa una oportunidad para la educación propiciada por dinámicas sociales muy diversas.

Por último, hay que recordar que la educación en sí misma potencia el bienestar de las personas. En palabras de Haddad, (2007) tanto los tomadores de decisiones como la población en general reconocen al unísono que la educación es crucial para el desarrollo económico.  A su vez, la educación misma se ha trasformado: la posibilidad de acceder a toda clase de información, así como las herramientas para capacitarse a través de nuevas tecnologías plantean un cambio de paradigma en la relación entre el docente y el dicente, que ya permea nuestras aulas y la manera en que nos relacionamos como seres humanos. Hemos entendido que desde siempre la educación y la comunicación humanas han estado estrechamente vinculadas a través de las tecnologías (Brunner, 2003), y que lo que sucede es que hoy los intercambios son mediados por herramientas cada vez más veloces. Ahora la sabiduría es un abanico de posibilidades no exclusivas, que se despliegan al reconocer a los demás individuos como puentes poderosos hacia la información. Es la paradoja cotidiana entre un abuelo profesor y su pequeño nieto, con una tableta conectada a Internet: ya no es tan claro quién le cuenta el cuento a quién, ¿no creen?.

Asumiendo estas realidades como parte de mi labor docente, algunas de las preguntas motivadoras para este semestre son: ¿cómo quiero asumir las nuevas condiciones que me plantean las TIC para el desarrollo de actividades pedagógicas en el área de la salud? ¿Qué riesgos debo tener en cuenta al proponer un ambiente de aprendizaje apoyado con nuevas tecnologías? ¿Cómo puedo vincularme o crear redes docentes para el constante intercambio de experiencias con TIC? y ¿Cómo se financian estos ambientes de aprendizaje? ¿Qué costos pueden llegar a tener?

Nos vemos mañana en clase.

Referencias

Brunner, J. J., & Tedesco, J. C. (2003). La educación al encuentro de las nuevas tecnologías. Las nuevas tecnologías y el futuro de la educación. IIPE, UNESCO. Buenos Aires: Septiembre Grupo Editor. Página 17. Consultado el 5 -8-14 en: https://sicuaplus.uniandes.edu.co/webapps/portal/frameset.jsp?tab_tab_group_id=_2_1&url=%2Fwebapps%2Fblackboard%2Fexecute%2Flauncher%3Ftype%3DCourse%26id%3D_46661_1%26url%3D





lunes, junio 02, 2014

¡Subimos de peso!

Caramba. Desde diciembre no me pesaba. Siete quilos de más encima y ya no me provoca usar Herbalife: compré el batido y la proteína hace un mes pero si acaso he preparado dos batidos. Algo tendré que hacer,  algo que no implique mucho sufrimiento -porque en breve volveré a la universidad y el estrés subirá de nuevo-, sino cosas posibles y casi rutinarias. Volver a hacer ejercicio es la primera carta, pero no es tan sencillo después de estos dos últimos meses con montañas de pan y café. Las barreras parecen enormes,  pero una opción intermedia es bailar. Y volver a la dieta con ensalada y fruta, mucha fruta.

Primera reflexión

Primera reflexión

Durante la primera discusión en clase abordamos varios aspectos de la relación entre la educación y las TIC en el mundo contemporáneo. De todos los aportes y reflexiones, lo que me parece más relevante es que para ampliar las condiciones de acceso a la educación a nivel global, las TIC ya no son una mera oportunidad sino el camino por el que inevitablemente transitan todas las estrategias y políticas de desarrollo. Para sustentar esta idea utilizaré tres argumentos, apoyados en las lecturas correspondientes a esta segunda semana de trabajo.

En primer lugar, al estimular el uso de nuevas tecnologías, las políticas de desarrollo económico están potenciando directamente la educación mediada por TIC. Las comunicaciones son parte estratégica del modelo económico internacional porque hacen posibles las negociaciones del mercado. Dada la eficiencia de las TIC para agilizar los procesos comunicativos, las competencias laborales asociadas con uso y apropiación de nuevas tecnologías obligan a una formación cada vez más fuerte y actualizada de los profesionales, que les garantice la consecución de empleo: este se convierte en un valor agregado de la educación virtual, que puede ser eficiente en términos económicos al aumentar la cobertura, ser adaptable a los tiempos y brindar educación de mayor calidad y diversidad, aún en áreas de difícil acceso (Haddad, 2007).

En segundo lugar, el énfasis de muchos programas de asistencia y cooperación a poblaciones vulnerables implica la toma de decisiones de calidad a distancia, en aspectos tan diversos como telemedicina, manejo de emergencias y desastres, proyectos de ingeniería, arquitectura e investigación entre otros. El impulso de la conectividad en condiciones adversas potencia el desarrollo de soluciones permanentes, que a mediano plazo pueden quedarse en la comunidad y facilitar los procesos educativos a distancia. Las experiencias son múltiples y han demostrado que cualquier elemento de conectividad puede ser utilizado creativamente con estos fines, tanto en el caso de la radio como en el de la televisión, los proyectos multimedia y el internet. Como lo demuestra Haddad, el crecimiento en el acceso para todos los casos es exponencial y representa una oportunidad para la educación propiciada por dinámicas sociales muy diversas.

Por último, hay que recordar que la educación en sí misma potencia el bienestar de las personas. En palabras de Haddad, (2007) tanto los tomadores de decisiones como la población en general reconocen al unísono que la educación es crucial para el desarrollo económico. A su vez, la educación misma se ha trasformado: la posibilidad de acceder a toda clase de información, así como las herramientas para capacitarse a través de nuevas tecnologías plantean un cambio de paradigma en la relación entre el docente y el dicente, que ya permea nuestras aulas y la manera en que nos relacionamos como seres humanos. Hemos entendido que desde siempre la educación y la comunicación humanas han estado estrechamente vinculadas a través de las tecnologías (Brunner, 2003), y que lo que sucede es que hoy los intercambios son mediados por herramientas cada vez más veloces. Ahora la sabiduría es un abanico de posibilidades no exclusivas, que se despliegan al reconocer a los demás individuos como puentes poderosos hacia la información. Es la paradoja cotidiana entre un abuelo profesor y su pequeño nieto, con una tableta conectada a Internet: ya no es tan claro quién le cuenta el cuento a quién, ¿no creen?.

Asumiendo estas realidades como parte de mi labor docente, algunas de las preguntas motivadoras para este semestre son: ¿cómo quiero asumir las nuevas condiciones que me plantean las TIC para el desarrollo de actividades pedagógicas en el área de la salud? ¿Qué riesgos debo tener en cuenta al proponer un ambiente de aprendizaje apoyado con nuevas tecnologías? ¿Cómo puedo vincularme o crear redes docentes para el constante intercambio de experiencias con TIC? y ¿Cómo se financian estos ambientes de aprendizaje? ¿Qué costos pueden llegar a tener?

Nos vemos mañana en clase.

Referencias

Brunner, J. J., & Tedesco, J. C. (2003). La educación al encuentro de las nuevas tecnologías. Las nuevas tecnologías y el futuro de la educación. IIPE, UNESCO. Buenos Aires: Septiembre Grupo Editor. Página 17. Consultado el 5 -8-14 en: https://sicuaplus.uniandes.edu.co/webapps/portal/frameset.jsp?tab_tab_group_id=_2_1&url=%2Fwebapps%2Fblackboard%2Fexecute%2Flauncher%3Ftype%3DCourse%26id%3D_46661_1%26url%3D

Haddad, W. D (2007). ICTs for Education. A Reference Handbook. Parte 2, Capítulo 5. Consultado el 5 -8-14 en: https://sicuaplus.uniandes.edu.co/webapps/portal/frameset.jsp?tab_tab_group_id=_2_1&url=%2Fwebapps%2Fblackboard%2Fexecute%2Flauncher%3Ftype%3DCourse%26id%3D_46661_1%26url%3D