domingo, septiembre 08, 2013

Plenitud

Levantarse con él.  Acostarse con él.  Vivir con él.  Por plenitud es que no escribo. La posteridad está en él.

miércoles, agosto 21, 2013

Moverse.

Hoy he pasado la mañana pensando en lo importante que es el hecho de que los alumnos lo conozcan a uno como ser humano.  Es inevitable mostrar algunos aspectos de lo que uno es, incluso en una clase virtual.  Pero tener la posibilidad de ser uno mismo es una cosa que requiere verdadero carácter.  No es fácil.  Duele. Ser humano es ser falible. Ser biológico,  digamos.  Ser imperfecto.  Es algo que a la academia parece no gustarle, pero me parece que le beneficia cuando logra darse cuenta de lo mucho que importa ser exactamente uno y no parar por eso. A mi me cuesta seguir: por eso escribo este blog. Cuando me paraliza el miedo, escribo lo que pienso para sentir que me muevo otra vez.  Funciona con frecuencia,  no siempre.

Tengo cantidades alarmantes de cosas para leer y voy a adelantar algo hoy. Iniciar es un duro combate conmigo misma. Pero como lo hago con más frecuencia, recuerdo más fácilmente que luego se siente fabuloso.

Nada: hay que comenzar para sentir que avanzo. Otra forma sería que me llevaran en brazos. Peso bastante como para ponerme a esperar una víctima que haga eso. 

domingo, agosto 11, 2013

Los propósitos

He querido hacer muchas cosas en la vida: actividad física regular, hablar bien inglés,  ser una buena periodista en temas de salud, ser profesora, ser mamá, ser mejor hija, tener una casa cálida con tejas en declive,  encontrar mi pareja h.q.l.m.n.s, trabajar en San Juan de Dios (Aún sueño con eso que no parece lógico)... De alguna forma, las cosas que deseo están todas en construcción.  Darme cuenta de eso es un motivo de plenitud,  aunque no sé si duren, si todas se consoliden como algo parecido al final del cuento de las telenovelas.  Hoy salí a la ciclovía a trotar.  Volví a sentir que un propósito simple como resistir un poco más,  llegar a la propia meta, es el camino hacia lo más profundo del espíritu humano.  Todo oficio es oración.

Es difícil trotar por la avenida Boyacá, aunque esté despejada. Es domingo y son las 7:45 de la mañana.  Nos preguntamos Rafael y yo si debemos ir hacia el norte o hacia el sur. Yo elijo el sur, desde la avenida de Las Américas hasta todo lo que se pueda. Trotamos sin parar hasta la Primero de Mayo. Luego caminamos un rato. Nos devolvimos un poco más allá de la fábrica de canecas que Rafa me señala como el lugar para comprar la que nos hace falta.  A mí se me ocurre que podría averiguar allí lo del árbol.
Volvemos a trotar.  Ahora una hilera larga de camiones va a nuestra derecha. De vez en cuando una bufanda de humo negro nos pasa por las narices y la boca, mientras intentamos respirar y trotar hasta donde nos lo hemos propuesto.
Pienso en las dificultades para correr.  Pienso en la banda del gimnasio de la universidad y en la montaña que alegra ese camino,  aunque no va a ningún lado. Y me pregunto cómo le dice uno a otra persona que haga ejercicio físico, si el breve espacio que hay para salir una vez a la semana es toda una contradicción.  Pienso mucho en el árbol...  Y vuelvo feliz, porque de todos modos lo logramos.

Volver a empezar

Querido blog abandonado.  Hoy voy a retomar los sueños tontos.  Los que verdaderamente me importaban: donación,  San Juan, ser yo misma... Sueños raros,  difíciles digo yo. ¿Qué me ha llevado a abandonarlos o a posponerlos? Creo que se trata de la angustia por no querer fracasar en el intento.  Hay muchas cosas pospuestas en mis gavetas...
Comenzaré por los rollos más viejos. Literalmente. Hace varios años compré unos cuantos rollos de papel para caja registradora: de esos donde se imprimen las facturas.  He querido hacer con cada rollo de papel, una carta larga para cada uno de mis seres queridos.  Lo había pospuesto,  por falta de tiempo: siempre es una buena excusa la falta de tiempo.  Así que lo primero será salir de esos viejos rollos, haciendo lo que siempre quise hacer con ellos.

sábado, julio 20, 2013

Los comienzos del Hospital de Bogotá: un fraile muy "de malas".
La Historia del Hospital San Juan de Dios está ligada a los inicios de la ciudad misma, que por disposición real debía contar con un Hospital, bajo los criterios de esa época. La medicina en el siglo XVI no se practicaba como la conocemos hoy. Más que instituciones destinadas a los enfermos, los hospitales eran lugares de albergue donde se hospedaban los viajeros y los pobres que pasaban por los núcleos urbanos en proceso de consolidación. Mientras la ciudad iba surgiendo en lo que hoy es el centro de Bogotá, desde España llegaban nuevos miembros de la administración y de la Iglesia, que ejercían el control público de las colonias recién formadas, como representantes de la monarquía católica española.
De una forma un poco azarosa, designado por el Rey Carlos I, llegó a Santafé fray Juan de Los Barrios y Toledo, a quien le correspondieron tareas de inicio poco gratas. Podría decirse que fray Juan era un tipo al que las cosas no le salían siempre bien. Afrontó muchas dificultades para llegas a Santa Marta, luego de que fracasó en llegar a Paraguay, donde había sido designado en primer lugar. En Santa Marta, al parecer, lo decepcionó la ciudad tan pequeña y logró traslado a Santafé de Bogotá, donde el asma se agudizaría hasta el final de sus días y de donde nunca pudo salir. La bula papal que lo nombraba arzobispo le llegó con el nombre errado (Martín, en vez de Juan) y nunca obtuvo la rectificación en vida. Nombrado protector de los indios, fray Juan se enredó en muchos conflictos con los encomenderos y la Real Audiencia por esta causa, siendo incluso desterrado por varios meses a Cartagena.
Entre otras cosas, justo la noche antes de inaugurar la Catedral que había construido durante once años, su obra se derrumbó. Y al ordenar al padre Romero, primer sacerdote mestizo de la Nueva Granada, recibió un regaño porque al ser descendiente de indígenas, a Romero se lo catalogaba como "persona inmérita". Una cosa, sin embargo, perduraría de la obra de fray Juan a través de los siglos.
Después de perder su lucha por las casas del antiguo convento para que se convirtieran en Hospital en vez de ser derribadas, fray Juan decidió donar las casas de su propiedad para erigir el que entonces se llamó Hospital de San Pedro. Expresó dos condiciones que luego se incumplieron: No moverlo de su lugar original y mantenerlo bajo el control del Clero. Aunque no se trate del mismo Hospital de San Pedro, San Juan de Dios es la continuación de la obra con la que fray Juan se salió por fin con la suya. Hay varios hechos curiosos sobre su vida que se parecen mucho a la historia de nuestro San Juan de Dios: pionero, migrante y siempre lleno de dificultades. ¿Será pura casualidad?

viernes, julio 19, 2013

Por dentro

Borrador de mayo de 2010.

Siempre estoy esperando el milagro. Sentada revisando el Facebook, o en el bus rumbo a la inútil ronda –Perdón porque había prometido a principios de este mes darle un aire de optimismo a todo lo referente a mi trabajo, el pago está retrasado nuevamente y el optimismo volvió a morir. Estoy esperando ése (éste) día en que las cosas se darán de manera natural, se me ocurrirá una idea brillante para salir del atolladero y la musa –el muso- acudirán en mi auxilio y me sacarán de aquí.
Leo novelas ligerísimas y libros de autosuperación, nada más allá de Isabel Allende: es el límite entre lo encantador y lo soporífero. Adoro la novela gringa y la Coca-Cola. Me calma los nervios salir a comprarme algo cuando me pagan y mi mayor problema actual es haber perdido el dinero que consignaba con alguna regularidad el papá de mis dos hijos menores. Es un descalabro. Tengo cinco mil pesos –el billete- más unas monedas, apenas el almuerzo y un pasaje de bus sin retorno con lo que he decidido quedarme en la casa, comer algo aquí cerca y hacer ronda virtual desde el computador. Tengo un sistema que me permite revisar las historias clínicas del Hospital desde cualquier parte, así que me doy el lujo de mirar una por una las evoluciones de los pacientes graves, buscando aquellos con menos esperanza de vivir y más cercanos a ser donantes. Soy un chulo cibernético.
Ayer fue el día más espantoso del año, seguido muy de cerca por el viernes anterior. No han pasado dos semanas y he visto dos cráneos aplastados en el pavimento, sangre que corre y el trancón que deja una hilera como alternativa obligatoria: estar de frente a la desgracia, verla de lado muy despacio, dejarla atrás, recordarla un buen tiempo. Consecuencia es que esta semana las llantas de mi noble Fiat Palio han pisado la sangre de dos personas que tuvieron un trauma tan grande que ni siquiera llegaron a ser potenciales donantes. En estas vías no se necesita ser médico para andar cerca de los muertos inesperados.
No es que necesite un novio exactamente, pero me agradaría tener alguien con quien compartir un sexo más o menos tierno y estable y que además tuviera bajo la manga conversaciones entretenidas y ligeras, largas, con la disposición sublime de darme un masaje de vez en cuando en los pies. No es un esclavo exactamente, porque sería más o menos lo que yo también podría aportar a una relación, dos o tres veces al mes. No sé si eso podría llamarse relación seria, pero sería la relación suficiente en estos momentos en que afronto la maternidad de una adolescente y dos prepúberes. Nadie estaría tan loco como para querer algo así, y no tengo mucho tiempo para buscarlo, pero qué bueno sería y qué alivio es decirlo.
Lo más cerca de conversaciones inteligentes que tengo por ahora con el sexo opuesto es con un colombo-israelí que vive en la más favorable de sus dos patrias, de quien adoro ver fotos de viaje y compartir ironías resentidas, frecuentemente de corte político. Como chatear con él es infrecuente me compensa de alguna manera descubrir coincidencias (mejor poquito que empalagoso), y diría yo que llega a ser inspirador alegar en red con él, porque hay que ver lo mucho que me hace falta tener algún muso para poder cargar con, y descargar esta rutina de peso fluctuante. El judío está un poco loco, también. Me ha pedido que busque unos cosméticos del Mar Muerto en Unicentro, y supongo me lee tan desencajada que me recomendó comerme un helado de ron con pasas a manera de ansiolítico mientras le cumplo el encargo. Está entre mis tareas pendientes, de todas formas, me causa curiosidad conocer cómo pueden ser los cosméticos de allá, si serán gredas pastosas empacadas en cajitas grises con tallas en piedra en la tapa y la cruz de David estampada en la etiqueta como me las imagino.

Guillermo mi hijo va perdiendo religión. Religión, la materia. Es irónico, porque mi mamá es catequista. Pensé que a ella le iba a caer como una patada esa noticia pero se limitó a decir que menos mal que había podido recuperar matemáticas y ciencias sociales, porque religión iba a ser más fácil de pasar este trimestre. Yo creo que va a ser más trabajo duro, para mi. Las labores del colegio de mis hijos me resultan desesperantes al principio, porque creo que ellos deberían hacerlas solos y porque siento que pierdo mi propio tiempo intelectual –já, el mismo que dedico a leer novelas rosa y libros de autosuperación-, pero cuando logro entrar en la tarea, como me pasa con todo, me divierto como niña y pienso que estuvo más perdido el tiempo de mi primaria y bachillerato porque no recuerdo nada de lo que se supone que ya debería saber. Ese tiempo de ir al colegio es para socializar, para hacer amigos, para hacer el oso. Todo lo demás se olvida luego. Este tiempo de las materias perdidas de Guillermo es para socializar con él en concreto, para hablar con él, para volver a hacer el ridículo, verme más humana, vulnerable, falible, bruta. A veces es sublime, a veces es incómodo.
No sé cuánto más durará el vuelo del chulo, creo que soy un chulo apreciado por la comunidad que me apedrea, porque claro que soy un ave desagradable y bullosa, pero eficiente, en fin de cuentas, y seguimos siendo pocos: soy un bicho especial, en vía de extinción por incapacidad reproductiva. Me puedo quedar varios días aquí comiendo de milagro, esperando a que me llamen para una valoración, o a que me paguen, para poder echarle gasolina al pobre Adán Palito y volver a hacer las rondas desagradables. Lo bueno es que algún día pagarán de todos modos y aún puedo estar la mayor parte del tiempo aquí, con mis hijos, en la vida real, donde soy una mujer y camino. He ocultado el blog por ahora porque no sé cómo interpretar el silencio de quienes tuvieron la oportunidad de leerlo: ¿No lo leyeron? ¿No es esto importante? ¿Estoy rematadamente loca? Y de todas formas me tranquiliza haberles dado la oportunidad de leerlo. Ya me he quejado a los gritos, entonces, pase lo que tenga que pasar, éste es un asunto mío por deber y por derecho. Si la cosa no es tan mala, ¿Quién dijo?
Pasa el tiempo. Casi no me he podido sentar a leer o a escribir nada este último año. Menos en este blog, tan personal y tan importante para mi. Me niego a que las historias se queden abiertas, tal vez porque creo en las conexiones de las que hablaba Steve Jobs, aunque no entiendo bien cómo es que se producen. Resumiré el año anterior para venir a hablar de lo que hago ahora, que ya no estoy en la coordinación de trasplantes. Fui a Ibagué. Trabajé de nuevo con retardos en los pagos, aunque ahora se trataba de un programa nuevo, con personas inspiradoras y en una ciudad que me encanta. Los ocobos florecidos son la cosa más alucinante: le tienden calles de honor a las busetas anaranjadas, de conductores terribles, y eso embellece el tormentoso trayecto de la quinta. Porque Ibagué tiene su propia Quinta Avenida. Tuvimos varios donantes: tenía un compañero fabuloso llamado Chucho, también coordinador. No sé si lo he mencionado ya: Chucho es una de las personas más motivantes que he conocido en mi vida. Es médico de la Nacional, tolimense y feliz.

A mediados del año pasado surgió esto de volver a Bogotá a trabajar con la Universidad Nacional. La razón es mi viejo San Juan. Tal vez luego hablaré más sobre lo que ya es un año de estar aquí y lo difícil que ha sido, teniendo en cuenta mis antecedentes. Trabajé también como chulo un tiempo corto para el Banco Distrital de Tejidos. Me presenté a la maestría en salud pública. Pasé, traje a mis hijos conmigo, Rafael llegó para quedarse en nuestras vidas, sigo en la Nacional en una suerte de limbo desde el que trabajo el tema de San Juan... Los cinco meses como chulo tisular me dejaron experiencias nuevas y agradables. En el Hospital Santa Clara trabajé un proyecto al que le cayeron encima mis tradicionales colegas chulos, pero conocí personas bellas y tuve una donante milagrosa, probablemente la última de mi vida. Me dí cuenta de que quería dejar de mantener el teléfono encendido, que las historias largas se reconectan con el paso del tiempo y que todo cobra sentido, incluso aunque uno no lo encuentre o no lo entienda. Antes de irme, volví a protestar ante la Red: envié un correo hablando de los problemas persistentes, del malestar y las dudas que me produce el financiamiento del sistema y me sentí tranquila con lo que dije. He conocido el sabor agridulce que uno tiene cuando tiene la conciencia tranquila a expensas del desprecio de otros. Solo puedo sentir admiración por quienes han hecho de sus vidas una constante búsqueda de bienestar colectivo. Yo no estoy segura de estar haciendo eso: creo que aún me falta mucho por aprender sobre mi propio bienestar. Los últimos años, las terribles cosas que vi en la tragedia de los donantes, mi necesidad pospuesta de escribir, quizá el miedo a aceptar lo bueno que estaba sucediéndome, me precipitaron a una crisis muy severa, por el trastorno obsesivo compulsivo que tengo desde pequeña.  Hoy que escribo, el tema emerge con más facilidad que nunca y, sin embargo, sigue siendo difícil hablar de ello. Soy un chulito acicalándose, volviendo a comenzar. Solo un ave en el nido. 

Primera reflexión

Primera reflexión

Durante la primera discusión en clase abordamos varios aspectos de la relación entre la educación y las TIC en el mundo contemporáneo. De todos los aportes y reflexiones, lo que me parece más relevante es que para ampliar las condiciones de acceso a la educación a nivel global, las TIC ya no son una mera oportunidad sino el camino por el que inevitablemente transitan todas las estrategias y políticas de desarrollo. Para sustentar esta idea utilizaré tres argumentos, apoyados en las lecturas correspondientes a esta segunda semana de trabajo.

En primer lugar, al estimular el uso de nuevas tecnologías, las políticas de desarrollo económico están potenciando directamente la educación mediada por TIC. Las comunicaciones son parte estratégica del modelo económico internacional porque hacen posibles las negociaciones del mercado. Dada la eficiencia de las TIC para agilizar los procesos comunicativos, las competencias laborales asociadas con uso y apropiación de nuevas tecnologías obligan a una formación cada vez más fuerte y actualizada de los profesionales, que les garantice la consecución de empleo: este se convierte en un valor agregado de la educación virtual, que puede ser eficiente en términos económicos al aumentar la cobertura, ser adaptable a los tiempos y brindar educación de mayor calidad y diversidad, aún en áreas de difícil acceso (Haddad, 2007).

En segundo lugar, el énfasis de muchos programas de asistencia y cooperación a poblaciones vulnerables implica la toma de decisiones de calidad a distancia, en aspectos tan diversos como telemedicina, manejo de emergencias y desastres, proyectos de ingeniería, arquitectura e investigación entre otros. El impulso de la conectividad en condiciones adversas potencia el desarrollo de soluciones permanentes, que a mediano plazo pueden quedarse en la comunidad y facilitar los procesos educativos a distancia. Las experiencias son múltiples y han demostrado que cualquier elemento de conectividad puede ser utilizado creativamente con estos fines, tanto en el caso de la radio como en el de la televisión, los proyectos multimedia y el internet. Como lo demuestra Haddad, el crecimiento en el acceso para todos los casos es exponencial y representa una oportunidad para la educación propiciada por dinámicas sociales muy diversas.

Por último, hay que recordar que la educación en sí misma potencia el bienestar de las personas. En palabras de Haddad, (2007) tanto los tomadores de decisiones como la población en general reconocen al unísono que la educación es crucial para el desarrollo económico. A su vez, la educación misma se ha trasformado: la posibilidad de acceder a toda clase de información, así como las herramientas para capacitarse a través de nuevas tecnologías plantean un cambio de paradigma en la relación entre el docente y el dicente, que ya permea nuestras aulas y la manera en que nos relacionamos como seres humanos. Hemos entendido que desde siempre la educación y la comunicación humanas han estado estrechamente vinculadas a través de las tecnologías (Brunner, 2003), y que lo que sucede es que hoy los intercambios son mediados por herramientas cada vez más veloces. Ahora la sabiduría es un abanico de posibilidades no exclusivas, que se despliegan al reconocer a los demás individuos como puentes poderosos hacia la información. Es la paradoja cotidiana entre un abuelo profesor y su pequeño nieto, con una tableta conectada a Internet: ya no es tan claro quién le cuenta el cuento a quién, ¿no creen?.

Asumiendo estas realidades como parte de mi labor docente, algunas de las preguntas motivadoras para este semestre son: ¿cómo quiero asumir las nuevas condiciones que me plantean las TIC para el desarrollo de actividades pedagógicas en el área de la salud? ¿Qué riesgos debo tener en cuenta al proponer un ambiente de aprendizaje apoyado con nuevas tecnologías? ¿Cómo puedo vincularme o crear redes docentes para el constante intercambio de experiencias con TIC? y ¿Cómo se financian estos ambientes de aprendizaje? ¿Qué costos pueden llegar a tener?

Nos vemos mañana en clase.

Referencias

Brunner, J. J., & Tedesco, J. C. (2003). La educación al encuentro de las nuevas tecnologías. Las nuevas tecnologías y el futuro de la educación. IIPE, UNESCO. Buenos Aires: Septiembre Grupo Editor. Página 17. Consultado el 5 -8-14 en: https://sicuaplus.uniandes.edu.co/webapps/portal/frameset.jsp?tab_tab_group_id=_2_1&url=%2Fwebapps%2Fblackboard%2Fexecute%2Flauncher%3Ftype%3DCourse%26id%3D_46661_1%26url%3D

Haddad, W. D (2007). ICTs for Education. A Reference Handbook. Parte 2, Capítulo 5. Consultado el 5 -8-14 en: https://sicuaplus.uniandes.edu.co/webapps/portal/frameset.jsp?tab_tab_group_id=_2_1&url=%2Fwebapps%2Fblackboard%2Fexecute%2Flauncher%3Ftype%3DCourse%26id%3D_46661_1%26url%3D