martes, mayo 17, 2011

Ave de otro corral.

Amanecí con las cortinas blancas enrolladas hasta la punta y las paredes del hospital se fundían a través del ventanal con el cielo nublado de la mañana. La atmósfera era el interior de un témpano de hielo. Bajé a buscar un desayuno de la calle con alguna cosa caliente qué meterle al cuerpo. La aromática que me tomé me rompió el esófago como hielo quebrándose hacia la piel para que entrara el yogurt con cereal de dos mil pesos. Al regreso estaba Carlos en el cuarto, lo sobresaltó el saludo desde la puerta y dió la vuelta para responderme:
-Pensé que ya te habías ido.
La entrega de turno, nada fuera de lo usual, los mismos cinco pacientes que apenas están inaugurando las camas, las mismas cuatro enfermeras que se cambiaban el turno anoche en el mismo sitio, la misma angustia compartida de no hallarnos en el lugar correcto. Carlos también fue coordinador, pero el imperio del celular sobre su vida se acabó pronto porque no soportaba el timbre en los momentos más felices. Ni el basquetbol, tal vez ni el sexo marital, ni el hijo germinando y naciendo merecían interrupciones tan burdas como las que propician las noticias de nuevos muertos, y él sí se fue.

Carlos me recuerda que soy cobarde, que tengo miedo de poner a la cabeza de mi vida lo que es más importante, quizá a modo de martirio por serme también lo más placentero. Me recuerda el antojo periódico de huir de las rondas imbéciles, de las recolectas de estampitas, de los timbrazos que me ordenan volar hacia el muerto para preguntar lo que nadie quiere preguntar, porque da pena reciclar los órganos de otras personas cuando a ciencia cierta no se sabe para quién van a ser, si se les tratará de buena forma, si valdrá la pena regalarlos al que puede estar esperándolos con fines malvados que no se merece alguien tan bueno como un muerto, que siempre es alguien tan bueno. Aunque para seguir trabajando haya que convencerse de lo hermoso que puede ser salvar alguna vida, de la manera que sea. Es la tarea constante de poner ese absoluto sobre todos los relativos, y funciona. Tanto que escribir en este blog lo que voy sintiendo al respecto es algo parecido al pecado. Sobre estas cosas no se piensa. No se debaten estas vainas. Se debe sospechar, tal vez, de una intención malvada de mi parte al decirlas, al ser capaz de sentirlas.

Esto Carlos lo hace sin querer hacerlo, porque yo lo reemplacé en el cargo hace casi dos años, él se salió a la vida cotidiana del médico general y yo ahora estoy haciendo unos turnos donde él trabaja, mientras arranca la clínica y llegan más médicos. Él sigue siendo tan dulce, tan sencillo, inteligente y elemental como siempre, no es capaz de enredarse en las reflexiones que me mantienen hablando en el monólogo que se aguantan con nobleza quienes me quieren, cada vez que se toca el tema de mi trabajo con donantes. Sin querer hacerlo, Carlos cuando llega me recuerda el enorme costo que pago por seguir haciendo algo tan bello en condiciones tan horribles. Manchar la belleza, es algo que no creo que Carlos quiera hacer, es la razón por la que creo que renunció a volar en el oficio de chulo, siendo un gorrión nervioso, vegetariano, con nido.

jueves, mayo 12, 2011

Y otro sobre la muerte

Lo bueno de este trabajo es que yo no le tengo ningún temor a morir, de tanto verlo, vivirlo: tal vez todo se acaba, tal vez todo sigue. Estoy segura de que no es nada terrible.
Buen documental.

La antenita del cerebro

Muy interesante, porque tiene algo de sentido dentro de lo que alcanzamos a entender del universo y para quienes creemos en Dios, o algo así.
¿Recibimos la conciencia o la tenemos dentro?
Yo apuesto a que somos parte de un todo espiritual, tanto y tan poco como eso. Habrá que ver, de todos modos, todos lo sabremos tarde o temprano.

miércoles, marzo 30, 2011

Han pasado unos buenos días desde el viernes pasado. He estado de ronda, con donante pero sin rescate y hoy estuve en una reunión de chulos en la Secretaría, con lo que pasé un rato muy feliz para ser muy sincera.

Lo mejor fue el vuelo del chulo que vino a verme desde otro lado, muy lejos. Está un poco loco, pero tiene su gran encanto. Eso de tomar un chulo metálico y volar hasta acá es como para hacerle un nido. Lamentablemente, mi chulo -un tipo que hace lo mismo que yo, pero vive en otro país- no es lo suficientemente serio para anidar y yo ya no he de poner más huevos. Ha sido fascinante, la verdad quiero seguir viéndolo de vez en cuando.

jueves, febrero 24, 2011

Sobre el concepto de la muerte

¿La muerte es un proceso o es un momento?

Es un proceso que se torna irreversible cuando el cerebro se muere. El médico declara la muerte cuando tiene esa certeza: ése es el momento de la muerte, pero no es tan simple.

Las personas tienen vida tanto cuanto su cerebro funcione: se supone que es un concepto tan común y tan claro que se ha vuelto ley, ha sido reconocido por las religiones más grandes y es el criterio con el que se rescatan órganos en cadáveres a corazón batiente.

¿Y entonces por qué siguen existiendo personas, incluso médicos, que creen que cuando alguien está en muerte encefálica está "muy malito", pero no asumen que está muerto?

Por el mito del corazón.

Simplemente voy a trabajar otra vez.

Amanece otra vez y, aunque no quisiéramos hacerlo, nos toca levantarnos. Este tal vez es otro de tantos jueves que no vivimos sino que aguantamos, porque nos hemos acostumbrado a trabajar sin descanso. Sin ganas. Solo por ésa causa futura que lo justifica: el salario que vendrá, la seguridad y el reconocimiento de mañana, las posiciones que podremos escalar...

Con esa idea del trabajo lo hemos asimilado injustamente a una forma contemporánea de esclavitud y sentimos que todo el esfuerzo tendrá una recompensa, por duro que sea afrontar el madrugón, los buses llenos, los jefes isoportables y los compañeros chismosos. Nos vamos tragando los días, uno a uno, como las píldoras amargas de purgante que tomaban los abuelos. Pero podríamos morir en el trayecto, podría no valer la pena habernos encarcelado en esa condena autoimpuesta.

Y al asimilar el trabajo con la esclavitud, hemos creado un mito que resulta del todo novedoso, y es que los niños no pueden trabajar. ¿Realmente tenemos que ver una actividad productiva como una carga pesada que se asume en la vida adulta y es incompatible con la felicidad? Si en el trabajo pasamos la mayor parte de nuestra vida, ¿Qué es lo que está haciendo que nos desagrade tanto que queramos evitárselo a nuestros hijos?

En la búsqueda de vocación, algunos de nuestros niños consideran divertido, además de jugar, que es su escuela de goce fundamental, aprender alguna actividad que les permita ganar un dinero y aprender paulatinamente a valerse por sí mismos. Muchos de nuestros padres, en condiciones de pobreza, tuvieron que trabajar desde muy pequeños y en ocasiones encontraron la actividad que los ha hecho independientes y felices. Otros con más opciones, decidieron sin embargo retirarse de la escuela o de la universidad y aprender un arte o conseguir un empleo: decisión muy estigmatizada hoy, cuando se menosprecian los oficios y se cree que "si no se estudia no se hace nada en la vida".

¿Qué significa hacer algo en la vida?

Este pequeño, maravilloso, limitado aunque total espacio de mi cuerpo es todo lo que tengo y todo lo que sé y lo que soy en el mundo. Nada de lo que pase fuera lo transforma dentro de mi, salvo lo que puedo sentir yo al respecto. Hay momentos plácidos, llenos de gozo, íntimos, que le dan sentido a mi ser y que no dependen del título con el que me etiqueto en el mundo, no están escritos en mi contrato laboral pero pueden ocurrir allí, cuando las cosas salen bien, encuentro algún compañero con quien puedo reír en la mañana, el café simplemente huele a que estoy viva o me pongo una meta del día en mi pequeña labor y la veo cumplida y el mundo mío, en el que yo vivo, es mejor. Si yo disfruto de lo que hago -y de verdad, estamos tan bien hechos que nos es posible disfrutar de cualquier cosa que hagamos mientras haya un contenido de belleza y dignidad en ella-, mi vida es deliciosa.

Los niños somos la misma persona, desde que nacemos hasta morir: no dejas de ser niño, creces todos los días. Nunca dejamos de aprender, jamás somos obras acabadas. ¿Por qué creer que el trabajo tiene que ser horrible y tiene que hacerlo un "adulto"? Con amor, en condiciones sociales de equidad y respeto, todos podemos elegir lo que nos guste, eso sí, a la edad en que cada uno vaya encontrando eso que llamamos vocación. Tal vez las personas que disfrutan las labores más simples son las más evolucionadas y las más felices: no importa si trabajan todo el tiempo en ello o solo una parte de su vida, hay quienes llegan felices a trabajar y salen felices hacia sus casas. ¿Que no conoces a nadie? Mira bien, porque yo sí los he visto, prestando atención me he dado cuenta que las personas más felices y ejemplarizantes a mi alrededor suelen ser anónimas.

Tal vez nos conviene ejercitarnos en el placer de un oficio aparentemente tedioso. ¿Habrá una mejor escuela para nuestros hijos que aprender a disfrutar las cosas que nos dan pereza, como ordenar la casa, hacer aseo, pintar o arreglar el jardín? Creo que necesitamos entender el tiempo del trabajo tedioso como una labor espiritual que toda persona necesita hacer todos los días. Entre más tiempo, mejor y, si así lo entiendo, mi trabajo aburrido se convierte en una verdadera bendición.

Ahora mismo podemos asumir esa labor tediosa largamente evitada -arreglar el archivo, en mi caso- y buscarle el gusto del ahora. ¡Feliz jueves!

lunes, febrero 07, 2011

El tiempo pasa

Este tiempo sin Vuelo del chulo ha sido reparador. Me ha recordado lo difícil que es cambiarme a mi misma, lo comprometida que debo persistir con esa tarea íntima pero esencial, y la obligación de aceptarme como soy y en donde estoy. Retomar el vuelo no es una decisión, porque no lo he pensado mucho. Simplemente siento que puedo seguir escribiendo sobre lo que hago, sobre todo porque he decidido seguir haciéndolo.

Ayer doné sangre. Se lo conté muy contenta a mi mamá, que en general es muy vanguardista y siempre se manifiesta a favor de la donación de órganos. Me dice "¿Y CUÁNTA sangre te sacaron?" Le digo que un poquito y que es por ua buena causa y me responde, aterrada, que la sangre la venden y que está de acuerdo con donar, pero que se trata de su hija... A ver.

No creo que no importe la forma en la que se obtiene y distribuye la sangre: todos los días personas de buena fe hacen un sacrificio de tiempo y comodidad para entregar su sangre para una causa en la que creen. ¿La comercializan? No sé, debo averiguar algo más al respecto. Lo cierto es que hay personas que necesitan esa sangre y que es necesario que otras personas la donen. Y que cualquiera de nosotros puede estar ahí, en la posición del que la necesita, en cualquier momento.

Hace dos años dí una charla sobre la donación de órganos en una universidad privada de Bogotá. Un genetista me dijo que trasplantar era un método contra natura, algo antiecológico, porque la persona que recibe el trasplante debería morir de todos modos y queda bajo cuidado crónico con medicamentos y demás cosas. Le repliqué que desde esa perspectiva -que es cruda pero no deja de tener su lado razonable- casi todo lo que hacemos en medicina es igualmente censurable y antiecológico. Nos condenaba a la muerte la apendicitis, y lo normal era que si nos daba apendicitis, debíamos morir de apendicitis. A alguien se le ocurrió hacer suturas absorbibles con las tripas de un gato y a otro más se le ocurrió en otro momento dormir al paciente para poderlo cortar. Y a muchos, a lo largo de la historia de la humanidad, en relatos religiosos, leyendas, cuentos, experimentos y hechos sucesivos, se les ocurrió una y otra cosa que podría modificarse, retirarse o sustituírse en el cuerpo humano. Y la cirugía llegó, sacó apéndices, trasplantó órganos, salvó vidas.

Todo lo que hacemos en medicina es un conjunto de aberraciones antiecológicas que aumentan la esperanza y mejoran la calidad de vida de los seres humanos a cambio de la lógica planetaria bajo la cual se someten a la muerte las demás criaturas. Es un gustazo irresistible participar de ello y poder ver a una persona mejorar, sonreír, volver al hogar, por algo en lo que uno ha colaborado al menos un poquito. De las cosas que no funcionan hay que seguir hablando, pero la solución para el Vuelo del chulo no es dejar de coordinar trasplantes sino hacer todo el mejor esfuerzo porque la gente se apropie de la Red.

Este año me he planteado enseñarle a la gente con la que trabajo a no decir, cuando llego al hospital, que llegó la Red. Me propongo explicarles cómo funciona la Red, qué es la Red, para que sepan por qué la Red ya está allí aunque yo o esté, son ellos mismos y sus pacientes: La Red de Trasplantes funciona tan bien como funcionen las unidades de cuidados intensivos, las ambulancias, los servicios de urgencias... Tiene tantos donantes potenciales como colombianos tiene esta tierra mía en permanente reconstrucción, tan golpeada y tan bonita a la vez.

Y cuando la gente entienda que suya es la Red de Trasplantes, como suya es la Red Hospitalaria en general, como suyos son los hermanos desplazados y las víctimas de la violencia, suyas las tierras asoladas por la minería y la deforestación, suyos los soldados y suyos también los guerrilleros y paramilitares que comparten su gentilicio de colombianos, suyos los congresistas elegidos por acción o por omisión, ése día estaremos mejor enfocados para hacer lo que nos es inevitable y hagamos patria en un modelo de ésos que llaman "sostenible". Demasiadas cosas para un pobre chulo, así que éste chulo sigue esperanzado y humildemente en lo suyo.

Y además este chulo está contento, ya iré contando aquí el porqué.

Primera reflexión

Primera reflexión

Durante la primera discusión en clase abordamos varios aspectos de la relación entre la educación y las TIC en el mundo contemporáneo. De todos los aportes y reflexiones, lo que me parece más relevante es que para ampliar las condiciones de acceso a la educación a nivel global, las TIC ya no son una mera oportunidad sino el camino por el que inevitablemente transitan todas las estrategias y políticas de desarrollo. Para sustentar esta idea utilizaré tres argumentos, apoyados en las lecturas correspondientes a esta segunda semana de trabajo.

En primer lugar, al estimular el uso de nuevas tecnologías, las políticas de desarrollo económico están potenciando directamente la educación mediada por TIC. Las comunicaciones son parte estratégica del modelo económico internacional porque hacen posibles las negociaciones del mercado. Dada la eficiencia de las TIC para agilizar los procesos comunicativos, las competencias laborales asociadas con uso y apropiación de nuevas tecnologías obligan a una formación cada vez más fuerte y actualizada de los profesionales, que les garantice la consecución de empleo: este se convierte en un valor agregado de la educación virtual, que puede ser eficiente en términos económicos al aumentar la cobertura, ser adaptable a los tiempos y brindar educación de mayor calidad y diversidad, aún en áreas de difícil acceso (Haddad, 2007).

En segundo lugar, el énfasis de muchos programas de asistencia y cooperación a poblaciones vulnerables implica la toma de decisiones de calidad a distancia, en aspectos tan diversos como telemedicina, manejo de emergencias y desastres, proyectos de ingeniería, arquitectura e investigación entre otros. El impulso de la conectividad en condiciones adversas potencia el desarrollo de soluciones permanentes, que a mediano plazo pueden quedarse en la comunidad y facilitar los procesos educativos a distancia. Las experiencias son múltiples y han demostrado que cualquier elemento de conectividad puede ser utilizado creativamente con estos fines, tanto en el caso de la radio como en el de la televisión, los proyectos multimedia y el internet. Como lo demuestra Haddad, el crecimiento en el acceso para todos los casos es exponencial y representa una oportunidad para la educación propiciada por dinámicas sociales muy diversas.

Por último, hay que recordar que la educación en sí misma potencia el bienestar de las personas. En palabras de Haddad, (2007) tanto los tomadores de decisiones como la población en general reconocen al unísono que la educación es crucial para el desarrollo económico. A su vez, la educación misma se ha trasformado: la posibilidad de acceder a toda clase de información, así como las herramientas para capacitarse a través de nuevas tecnologías plantean un cambio de paradigma en la relación entre el docente y el dicente, que ya permea nuestras aulas y la manera en que nos relacionamos como seres humanos. Hemos entendido que desde siempre la educación y la comunicación humanas han estado estrechamente vinculadas a través de las tecnologías (Brunner, 2003), y que lo que sucede es que hoy los intercambios son mediados por herramientas cada vez más veloces. Ahora la sabiduría es un abanico de posibilidades no exclusivas, que se despliegan al reconocer a los demás individuos como puentes poderosos hacia la información. Es la paradoja cotidiana entre un abuelo profesor y su pequeño nieto, con una tableta conectada a Internet: ya no es tan claro quién le cuenta el cuento a quién, ¿no creen?.

Asumiendo estas realidades como parte de mi labor docente, algunas de las preguntas motivadoras para este semestre son: ¿cómo quiero asumir las nuevas condiciones que me plantean las TIC para el desarrollo de actividades pedagógicas en el área de la salud? ¿Qué riesgos debo tener en cuenta al proponer un ambiente de aprendizaje apoyado con nuevas tecnologías? ¿Cómo puedo vincularme o crear redes docentes para el constante intercambio de experiencias con TIC? y ¿Cómo se financian estos ambientes de aprendizaje? ¿Qué costos pueden llegar a tener?

Nos vemos mañana en clase.

Referencias

Brunner, J. J., & Tedesco, J. C. (2003). La educación al encuentro de las nuevas tecnologías. Las nuevas tecnologías y el futuro de la educación. IIPE, UNESCO. Buenos Aires: Septiembre Grupo Editor. Página 17. Consultado el 5 -8-14 en: https://sicuaplus.uniandes.edu.co/webapps/portal/frameset.jsp?tab_tab_group_id=_2_1&url=%2Fwebapps%2Fblackboard%2Fexecute%2Flauncher%3Ftype%3DCourse%26id%3D_46661_1%26url%3D

Haddad, W. D (2007). ICTs for Education. A Reference Handbook. Parte 2, Capítulo 5. Consultado el 5 -8-14 en: https://sicuaplus.uniandes.edu.co/webapps/portal/frameset.jsp?tab_tab_group_id=_2_1&url=%2Fwebapps%2Fblackboard%2Fexecute%2Flauncher%3Ftype%3DCourse%26id%3D_46661_1%26url%3D