Como
siempre basada en las lecturas y en mi reflexión personal, hoy responderé a la
pregunta que sigue en el curso de Ambientes de Aprendizaje apoyados con
TICs: ¿Qué aspectos determinan la calidad de un ambiente de aprendizaje
apoyado con TIC?
Para
comenzar, quiero insistir en lo mucho que me ha sorprendido el aprendizaje más
obvio y al mismo tiempo más contundente que he logrado hasta ahora en este
curso. La evaluación se conecta con los objetivos de aprendizaje, de una manera
directa y lógica que además necesariamente debe ser explícita. Lo que antes yo
no tenía en cuenta, en realidad, era la importancia enorme de elaborar
objetivos de aprendizaje:
-
Alcanzables, respecto a los recursos disponibles,
-
Coherentes, dentro del contexto en el que insertamos el diseño instruccional,
-
Medibles, (QM) para ser comparables y
-
Útiles, a criterio del propio estudiante que se propone el aprendizaje que
queremos alcanzar.
Es
decir: los exámenes escritos y orales, que para mí eran sinónimos de la palabra
evaluación, son apenas una de las formas en que me puedo retar como
instructora. Por eso ahora siento que mis evaluaciones son capaces, en su
conjunto, de hablar mucho más de mí como docente que de mis estudiantes como
aprendices... ¡Vaya responsabilidad!
Afortunadamente,
es una responsabilidad que preocupa a muchos instructores más en todo el mundo.
La certificación UNIQUe, de la Fundación Europea para la Calidad en Educación
Virtual (EFQUEL, por su sigla en inglés) es concedida por tres años a las
instituciones universitarias o independientes que desarrollan programas de
educación virtual, cumpliendo con criterios que dan cuenta de su enfoque hacia
la garantía de calidad y al mejoramiento continuo de sus comunidades virtuales
de aprendizaje (EFQUEL, 2011).
Para
responder a la pregunta que motiva esta reflexión, creo que hay tres requisitos
preliminares que pueden ir creciendo en el tiempo: el interés genuino por asumir con seriedad los procesos de
diseño instruccional es el primer factor determinante de la calidad que se
obtendrá con los resultados. Además, a partir de los criterios de elegibilidad
de las instituciones candidatas a obtener la certificación UNIQUe se pueden
inferir otros dos aspectos que determinarán el alcance de los objetivos, que
son la experiencia en el uso activo
de las tecnologías para el desarrollo de ambientes de aprendizaje y la
habilidad demostrada en el propio contexto para propiciar la autoevaluación y la evaluación por pares.
En el
proceso de certificación UNIQUe, la autoevaluación se realiza utilizando el
análisis DOFA como primera herramienta e incluye un balance consciente entre
las ambiciones y los recursos de la institución, así como una serie de
encuestas para los estudiantes y los docentes (EFQUEL, 2011). También se recibe
retroalimentación de pares, en este caso de instituciones educativas similares
que realizan una visita a la institución que aspira a certificarse. Si se trata
de un proyecto mucho más modesto y de corte individual como el mío, es
igualmente provechoso obtener retroalimentación y comunicación permanente con
otros docentes o diseñadores instruccionales que están en permanente aprendizaje
y que pueden plantear nuevas preguntas, asumiendo la posición de evaluadores.
Otros
aspectos deben tenerse en cuenta: por ejemplo, es prioritario que la
institución educativa, o en mi caso la docente, tenga claramente incorporados
en sus procesos educativos los componentes virtuales de aprendizaje. No debe
ser un asunto circunstancial, sino que la
utilidad debe ser reconocida y natural dentro de los diseño instruccionales
que aspiran a un certificado como éstos. La
sensibilidad social y la costo efectividad (EFQUEL, 2011) también son
motivaciones claras de la incorporación de nuevas tecnologías. El aprendizaje
colaborativo es altamente recomendado para aumentar la calidad de un ambiente
de aprendizaje apoyado con TICs: sucede mucho que aún se contratan plataformas
virtuales de aprendizaje con el anhelo de deshacerse del trabajo en equipo. La
verdad es que el logro de los objetivos de aprendizaje en este tipo de cursos
siempre depende del grado de colaboración que se propicie.
Los
lineamientos, guías y matrices de evaluación del curso deben estar explícitos
desde el principio, aunque los instructores deben tener la capacidad de
modificar el diseño en el transcurso del tiempo, cuando aprovechen con ello una
oportunidad de potenciar el aprendizaje. La evaluación debe ser formativa y
sumativa, y si se trata de un equipo de instructores o de unos estudiantes que
no tienen experiencia suficiente con las herramientas virtuales, debe existir
un plan explícito para integrarlos gradualmente en este tipo de cursos (EFQUEL,
2011). Me llama la atención la propuesta específica de la propiedad intelectual
como política que incentive la innovación: ¿de qué se tratará este aspecto
evaluado en UNIQUe?
En
fin. Los materiales del curso deben ser accesibles, la metodología para
desarrollarlos debe ser clara y evaluable y es deseable que exista una especie
de archivo virtual o biblioteca que amplíe las oportunidades de aprendizaje para
los estudiantes e instructores. Con os materiales es importante que los
estudiantes tengan claro cuáles son indispensables y cuáles resultan opcionales
(QM). Además, las consideraciones
sobre el presupuesto a futuro ayudan a evaluar la viabilidad de los
proyectos educativos y a establecer objetivos sensatos y alcanzables. Una
institución que desarrolla ambientes virtuales de aprendizaje debe propiciar
que sus propios procesos administrativos sean virtuales, dado que esto genera
un ambiente más propicio para la comunicación virtual y hace que las
herramientas que se utilizan en los cursos sean más familiares y personales.
Los estudiantes en un ambiente de aprendizaje ideal deben contar con recursos
de ayuda y soporte permanentes. Los profesores deben tener claras las reglas de
juego en el equipo (QM) y también deben proporcionar a los estudiantes la
información necesaria para que la comunicación fluya de una manera efectiva y
oportuna. Los datos de los usuarios deben ser confidenciales y la protección de
la identidad debe ser una oportunidad real para los estudiantes, cuando ellos
lo consideren adecuado.
Finalmente,
el lunes 13 tuve nuevamente la valiosa oportunidad de asistir a un
Conecta-te al almuerzo y recibí información sobre la utilidad de los
portafolios de docencia. Lo que más me impactó fue la necesidad de incluir
evidencias de aprendizaje en esos portafolios, entre las que precisamente
podemos incluir las evaluaciones de nuestros estudiantes: pueden ser sus
mejores evaluaciones, pero lo importante es decirlo abiertamente, porque sus
mejores evaluaciones constituyen mi evidencia de lo que creo que fui capaz de
aportarles.
Por esta necesidad de pensarme y evaluarme como docente, me
intimida un poco la idea de crear el portafolio, pero al mismo tiempo me parece
inspirador: alcanzo a presentir que la noble profesión del docente está a punto
de ponerse de moda, porque las evidencias de aprendizaje serán puentes
conscientes para avanzar y retroceder. Hablarán por nosotros y para nosotros...
Es que, ¿quién no querría tener un portafolio de experiencias que le ayudase a
sentir satisfacción por lo que se pudo construir con otros, a retomar el camino
en los momentos de perderse y a mejorar como profesional y como ser humano todo
el tiempo?
¿Y
no es por eso mismo que hago este blog desde hace tiempo? Por estos días, en
serio, soy un chulo feliz pase lo que pase.
Referencias:
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