jueves, febrero 24, 2011

Simplemente voy a trabajar otra vez.

Amanece otra vez y, aunque no quisiéramos hacerlo, nos toca levantarnos. Este tal vez es otro de tantos jueves que no vivimos sino que aguantamos, porque nos hemos acostumbrado a trabajar sin descanso. Sin ganas. Solo por ésa causa futura que lo justifica: el salario que vendrá, la seguridad y el reconocimiento de mañana, las posiciones que podremos escalar...

Con esa idea del trabajo lo hemos asimilado injustamente a una forma contemporánea de esclavitud y sentimos que todo el esfuerzo tendrá una recompensa, por duro que sea afrontar el madrugón, los buses llenos, los jefes isoportables y los compañeros chismosos. Nos vamos tragando los días, uno a uno, como las píldoras amargas de purgante que tomaban los abuelos. Pero podríamos morir en el trayecto, podría no valer la pena habernos encarcelado en esa condena autoimpuesta.

Y al asimilar el trabajo con la esclavitud, hemos creado un mito que resulta del todo novedoso, y es que los niños no pueden trabajar. ¿Realmente tenemos que ver una actividad productiva como una carga pesada que se asume en la vida adulta y es incompatible con la felicidad? Si en el trabajo pasamos la mayor parte de nuestra vida, ¿Qué es lo que está haciendo que nos desagrade tanto que queramos evitárselo a nuestros hijos?

En la búsqueda de vocación, algunos de nuestros niños consideran divertido, además de jugar, que es su escuela de goce fundamental, aprender alguna actividad que les permita ganar un dinero y aprender paulatinamente a valerse por sí mismos. Muchos de nuestros padres, en condiciones de pobreza, tuvieron que trabajar desde muy pequeños y en ocasiones encontraron la actividad que los ha hecho independientes y felices. Otros con más opciones, decidieron sin embargo retirarse de la escuela o de la universidad y aprender un arte o conseguir un empleo: decisión muy estigmatizada hoy, cuando se menosprecian los oficios y se cree que "si no se estudia no se hace nada en la vida".

¿Qué significa hacer algo en la vida?

Este pequeño, maravilloso, limitado aunque total espacio de mi cuerpo es todo lo que tengo y todo lo que sé y lo que soy en el mundo. Nada de lo que pase fuera lo transforma dentro de mi, salvo lo que puedo sentir yo al respecto. Hay momentos plácidos, llenos de gozo, íntimos, que le dan sentido a mi ser y que no dependen del título con el que me etiqueto en el mundo, no están escritos en mi contrato laboral pero pueden ocurrir allí, cuando las cosas salen bien, encuentro algún compañero con quien puedo reír en la mañana, el café simplemente huele a que estoy viva o me pongo una meta del día en mi pequeña labor y la veo cumplida y el mundo mío, en el que yo vivo, es mejor. Si yo disfruto de lo que hago -y de verdad, estamos tan bien hechos que nos es posible disfrutar de cualquier cosa que hagamos mientras haya un contenido de belleza y dignidad en ella-, mi vida es deliciosa.

Los niños somos la misma persona, desde que nacemos hasta morir: no dejas de ser niño, creces todos los días. Nunca dejamos de aprender, jamás somos obras acabadas. ¿Por qué creer que el trabajo tiene que ser horrible y tiene que hacerlo un "adulto"? Con amor, en condiciones sociales de equidad y respeto, todos podemos elegir lo que nos guste, eso sí, a la edad en que cada uno vaya encontrando eso que llamamos vocación. Tal vez las personas que disfrutan las labores más simples son las más evolucionadas y las más felices: no importa si trabajan todo el tiempo en ello o solo una parte de su vida, hay quienes llegan felices a trabajar y salen felices hacia sus casas. ¿Que no conoces a nadie? Mira bien, porque yo sí los he visto, prestando atención me he dado cuenta que las personas más felices y ejemplarizantes a mi alrededor suelen ser anónimas.

Tal vez nos conviene ejercitarnos en el placer de un oficio aparentemente tedioso. ¿Habrá una mejor escuela para nuestros hijos que aprender a disfrutar las cosas que nos dan pereza, como ordenar la casa, hacer aseo, pintar o arreglar el jardín? Creo que necesitamos entender el tiempo del trabajo tedioso como una labor espiritual que toda persona necesita hacer todos los días. Entre más tiempo, mejor y, si así lo entiendo, mi trabajo aburrido se convierte en una verdadera bendición.

Ahora mismo podemos asumir esa labor tediosa largamente evitada -arreglar el archivo, en mi caso- y buscarle el gusto del ahora. ¡Feliz jueves!

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Primera reflexión

Primera reflexión

Durante la primera discusión en clase abordamos varios aspectos de la relación entre la educación y las TIC en el mundo contemporáneo. De todos los aportes y reflexiones, lo que me parece más relevante es que para ampliar las condiciones de acceso a la educación a nivel global, las TIC ya no son una mera oportunidad sino el camino por el que inevitablemente transitan todas las estrategias y políticas de desarrollo. Para sustentar esta idea utilizaré tres argumentos, apoyados en las lecturas correspondientes a esta segunda semana de trabajo.

En primer lugar, al estimular el uso de nuevas tecnologías, las políticas de desarrollo económico están potenciando directamente la educación mediada por TIC. Las comunicaciones son parte estratégica del modelo económico internacional porque hacen posibles las negociaciones del mercado. Dada la eficiencia de las TIC para agilizar los procesos comunicativos, las competencias laborales asociadas con uso y apropiación de nuevas tecnologías obligan a una formación cada vez más fuerte y actualizada de los profesionales, que les garantice la consecución de empleo: este se convierte en un valor agregado de la educación virtual, que puede ser eficiente en términos económicos al aumentar la cobertura, ser adaptable a los tiempos y brindar educación de mayor calidad y diversidad, aún en áreas de difícil acceso (Haddad, 2007).

En segundo lugar, el énfasis de muchos programas de asistencia y cooperación a poblaciones vulnerables implica la toma de decisiones de calidad a distancia, en aspectos tan diversos como telemedicina, manejo de emergencias y desastres, proyectos de ingeniería, arquitectura e investigación entre otros. El impulso de la conectividad en condiciones adversas potencia el desarrollo de soluciones permanentes, que a mediano plazo pueden quedarse en la comunidad y facilitar los procesos educativos a distancia. Las experiencias son múltiples y han demostrado que cualquier elemento de conectividad puede ser utilizado creativamente con estos fines, tanto en el caso de la radio como en el de la televisión, los proyectos multimedia y el internet. Como lo demuestra Haddad, el crecimiento en el acceso para todos los casos es exponencial y representa una oportunidad para la educación propiciada por dinámicas sociales muy diversas.

Por último, hay que recordar que la educación en sí misma potencia el bienestar de las personas. En palabras de Haddad, (2007) tanto los tomadores de decisiones como la población en general reconocen al unísono que la educación es crucial para el desarrollo económico. A su vez, la educación misma se ha trasformado: la posibilidad de acceder a toda clase de información, así como las herramientas para capacitarse a través de nuevas tecnologías plantean un cambio de paradigma en la relación entre el docente y el dicente, que ya permea nuestras aulas y la manera en que nos relacionamos como seres humanos. Hemos entendido que desde siempre la educación y la comunicación humanas han estado estrechamente vinculadas a través de las tecnologías (Brunner, 2003), y que lo que sucede es que hoy los intercambios son mediados por herramientas cada vez más veloces. Ahora la sabiduría es un abanico de posibilidades no exclusivas, que se despliegan al reconocer a los demás individuos como puentes poderosos hacia la información. Es la paradoja cotidiana entre un abuelo profesor y su pequeño nieto, con una tableta conectada a Internet: ya no es tan claro quién le cuenta el cuento a quién, ¿no creen?.

Asumiendo estas realidades como parte de mi labor docente, algunas de las preguntas motivadoras para este semestre son: ¿cómo quiero asumir las nuevas condiciones que me plantean las TIC para el desarrollo de actividades pedagógicas en el área de la salud? ¿Qué riesgos debo tener en cuenta al proponer un ambiente de aprendizaje apoyado con nuevas tecnologías? ¿Cómo puedo vincularme o crear redes docentes para el constante intercambio de experiencias con TIC? y ¿Cómo se financian estos ambientes de aprendizaje? ¿Qué costos pueden llegar a tener?

Nos vemos mañana en clase.

Referencias

Brunner, J. J., & Tedesco, J. C. (2003). La educación al encuentro de las nuevas tecnologías. Las nuevas tecnologías y el futuro de la educación. IIPE, UNESCO. Buenos Aires: Septiembre Grupo Editor. Página 17. Consultado el 5 -8-14 en: https://sicuaplus.uniandes.edu.co/webapps/portal/frameset.jsp?tab_tab_group_id=_2_1&url=%2Fwebapps%2Fblackboard%2Fexecute%2Flauncher%3Ftype%3DCourse%26id%3D_46661_1%26url%3D

Haddad, W. D (2007). ICTs for Education. A Reference Handbook. Parte 2, Capítulo 5. Consultado el 5 -8-14 en: https://sicuaplus.uniandes.edu.co/webapps/portal/frameset.jsp?tab_tab_group_id=_2_1&url=%2Fwebapps%2Fblackboard%2Fexecute%2Flauncher%3Ftype%3DCourse%26id%3D_46661_1%26url%3D