miércoles, julio 14, 2010
Por dentro
Leo novelas ligerísimas y libros de autosuperación, nada más allá de Isabel Allende: es el límite entre lo encantador y lo soporífero. Adoro la novela gringa y la Coca-Cola. Me calma los nervios salir a comprarme algo cuando me pagan y mi mayor problema actual es haber perdido el dinero que consignaba con alguna regularidad el papá de mis dos hijos menores. Es un descalabro. Tengo cinco mil pesos –el billete- más unas monedas, apenas el almuerzo y un pasaje de bus sin retorno con lo que he decidido quedarme en la casa, comer algo aquí cerca y hacer ronda virtual desde el computador. Tengo un sistema que me permite revisar las historias clínicas del Hospital desde cualquier parte, así que me doy el lujo de mirar una por una las evoluciones de los pacientes graves, buscando aquellos con menos esperanza de vivir y más cercanos a ser donantes. Soy un chulo cibernético.
Ayer fue el día más espantoso del año, seguido muy de cerca por el viernes anterior. No han pasado dos semanas y he visto dos cráneos aplastados en el pavimento, sangre que corre y el trancón que deja una hilera como alternativa obligatoria: estar de frente a la desgracia, verla de lado muy despacio, dejarla atrás, recordarla un buen tiempo. Consecuencia es que esta semana las llantas de mi noble Fiat Palio han pisado la sangre de dos personas que tuvieron un trauma tan grande que ni siquiera llegaron a ser potenciales donantes. En estas vías no se necesita ser médico para andar cerca de los muertos inesperados.
No es que necesite un novio exactamente, pero me agradaría tener alguien con quien compartir un sexo más o menos tierno y estable y que además tuviera bajo la manga conversaciones entretenidas y ligeras, largas, con la disposición sublime de darme un masaje de vez en cuando en los pies. No es un esclavo exactamente, porque sería más o menos lo que yo también podría aportar a una relación, dos o tres veces al mes. No sé si eso podría llamarse relación seria, pero sería la relación suficiente en estos momentos en que afronto la maternidad de una adolescente y dos prepúberes. Nadie estaría tan loco como para querer algo así, y no tengo mucho tiempo para buscarlo, pero qué bueno sería y qué alivio es decirlo.
Lo más cerca de conversaciones inteligentes que tengo por ahora con el sexo opuesto es con un colombo-israelí que vive en la más favorable de sus dos patrias, de quien adoro ver fotos de viaje y compartir ironías resentidas, frecuentemente de corte político. Como chatear con él es infrecuente me compensa de alguna manera descubrir coincidencias (mejor poquito que empalagoso), y diría yo que llega a ser inspirador alegar en red con él, porque hay que ver lo mucho que me hace falta tener algún muso para poder cargar con, y descargar esta rutina de peso fluctuante. El judío está un poco loco, también. Me ha pedido que busque unos cosméticos del Mar Muerto en Unicentro, y supongo me lee tan desencajada que me recomendó comerme un helado de ron con pasas a manera de ansiolítico mientras le cumplo el encargo. Está entre mis tareas pendientes, de todas formas, me causa curiosidad conocer cómo pueden ser los cosméticos de allá, si serán gredas pastosas empacadas en cajitas grises con tallas en piedra en la tapa y la cruz de David estampada en la etiqueta como me las imagino. Qué burra soy, soy una inculta: me vale, eso sí, un enorme ‘güevo’.
Guillermo mi hijo va perdiendo religión. Religión, la materia. Es irónico, porque mi mamá es catequista. Pensé que a ella le iba a caer como una patada esa noticia pero se limitó a decir que menos mal que había podido recuperar matemáticas y ciencias sociales, porque religión iba a ser más fácil de pasar este trimestre. Yo creo que va a ser más trabajo duro, para mi. Las labores del colegio de mis hijos me resultan desesperantes al principio, porque creo que ellos deberían hacerlas solos y porque siento que pierdo mi propio tiempo intelectual –já, el mismo que dedico a leer novelas rosa y libros de autosuperación-, pero cuando logro entrar en la tarea, como me pasa con todo, me divierto como niña y pienso que estuvo más perdido el tiempo de mi primaria y bachillerato porque no recuerdo nada de lo que se supone que ya debería saber. Ese tiempo de ir al colegio es para socializar, para hacer amigos, para hacer el oso. Todo lo demás se olvida luego. Este tiempo de las materias perdidas de Guillermo es para socializar con él en concreto, para hablar con él, para volver a hacer el ridículo, verme más humana, vulnerable, falible, bruta. A veces es sublime, a veces es incómodo.
No sé cuánto más durará el vuelo del chulo, creo que soy un chulo apreciado por la comunidad que me apedrea, porque claro que soy un ave desagradable y bullosa, pero eficiente, en fin de cuentas, y seguimos siendo pocos: soy un bicho especial, en vía de extinción por incapacidad reproductiva. Me puedo quedar varios días aquí comiendo de milagro, esperando a que me llamen para una valoración, o a que me paguen, para poder echarle gasolina al pobre Adán Palito y volver a hacer las rondas desagradables. Lo bueno es que algún día pagarán de todos modos y aún puedo estar la mayor parte del tiempo aquí, con mis hijos, en la vida real, donde soy una mujer y camino. He ocultado el blog por ahora porque no sé cómo interpretar el silencio de quienes tuvieron la oportunidad de leerlo: ¿No lo leyeron? ¿No es esto importante? ¿Estoy rematadamente loca? Y de todas formas me tranquiliza haberles dado la oportunidad de leerlo. Ya me he quejado a los gritos, entonces, pase lo que tenga que pasar, éste es un asunto mío por deber y por derecho. Si la cosa no es tan mala, ¿Quién dijo?
Primera reflexión
Primera reflexión
Durante la primera discusión en clase abordamos varios aspectos de la relación entre la educación y las TIC en el mundo contemporáneo. De todos los aportes y reflexiones, lo que me parece más relevante es que para ampliar las condiciones de acceso a la educación a nivel global, las TIC ya no son una mera oportunidad sino el camino por el que inevitablemente transitan todas las estrategias y políticas de desarrollo. Para sustentar esta idea utilizaré tres argumentos, apoyados en las lecturas correspondientes a esta segunda semana de trabajo.
En primer lugar, al estimular el uso de nuevas tecnologías, las políticas de desarrollo económico están potenciando directamente la educación mediada por TIC. Las comunicaciones son parte estratégica del modelo económico internacional porque hacen posibles las negociaciones del mercado. Dada la eficiencia de las TIC para agilizar los procesos comunicativos, las competencias laborales asociadas con uso y apropiación de nuevas tecnologías obligan a una formación cada vez más fuerte y actualizada de los profesionales, que les garantice la consecución de empleo: este se convierte en un valor agregado de la educación virtual, que puede ser eficiente en términos económicos al aumentar la cobertura, ser adaptable a los tiempos y brindar educación de mayor calidad y diversidad, aún en áreas de difícil acceso (Haddad, 2007).
En segundo lugar, el énfasis de muchos programas de asistencia y cooperación a poblaciones vulnerables implica la toma de decisiones de calidad a distancia, en aspectos tan diversos como telemedicina, manejo de emergencias y desastres, proyectos de ingeniería, arquitectura e investigación entre otros. El impulso de la conectividad en condiciones adversas potencia el desarrollo de soluciones permanentes, que a mediano plazo pueden quedarse en la comunidad y facilitar los procesos educativos a distancia. Las experiencias son múltiples y han demostrado que cualquier elemento de conectividad puede ser utilizado creativamente con estos fines, tanto en el caso de la radio como en el de la televisión, los proyectos multimedia y el internet. Como lo demuestra Haddad, el crecimiento en el acceso para todos los casos es exponencial y representa una oportunidad para la educación propiciada por dinámicas sociales muy diversas.
Por último, hay que recordar que la educación en sí misma potencia el bienestar de las personas. En palabras de Haddad, (2007) tanto los tomadores de decisiones como la población en general reconocen al unísono que la educación es crucial para el desarrollo económico. A su vez, la educación misma se ha trasformado: la posibilidad de acceder a toda clase de información, así como las herramientas para capacitarse a través de nuevas tecnologías plantean un cambio de paradigma en la relación entre el docente y el dicente, que ya permea nuestras aulas y la manera en que nos relacionamos como seres humanos. Hemos entendido que desde siempre la educación y la comunicación humanas han estado estrechamente vinculadas a través de las tecnologías (Brunner, 2003), y que lo que sucede es que hoy los intercambios son mediados por herramientas cada vez más veloces. Ahora la sabiduría es un abanico de posibilidades no exclusivas, que se despliegan al reconocer a los demás individuos como puentes poderosos hacia la información. Es la paradoja cotidiana entre un abuelo profesor y su pequeño nieto, con una tableta conectada a Internet: ya no es tan claro quién le cuenta el cuento a quién, ¿no creen?.
Asumiendo estas realidades como parte de mi labor docente, algunas de las preguntas motivadoras para este semestre son: ¿cómo quiero asumir las nuevas condiciones que me plantean las TIC para el desarrollo de actividades pedagógicas en el área de la salud? ¿Qué riesgos debo tener en cuenta al proponer un ambiente de aprendizaje apoyado con nuevas tecnologías? ¿Cómo puedo vincularme o crear redes docentes para el constante intercambio de experiencias con TIC? y ¿Cómo se financian estos ambientes de aprendizaje? ¿Qué costos pueden llegar a tener?
Nos vemos mañana en clase.
Referencias
Brunner, J. J., & Tedesco, J. C. (2003). La educación al encuentro de las nuevas tecnologías. Las nuevas tecnologías y el futuro de la educación. IIPE, UNESCO. Buenos Aires: Septiembre Grupo Editor. Página 17. Consultado el 5 -8-14 en: https://sicuaplus.uniandes.edu.co/webapps/portal/frameset.jsp?tab_tab_group_id=_2_1&url=%2Fwebapps%2Fblackboard%2Fexecute%2Flauncher%3Ftype%3DCourse%26id%3D_46661_1%26url%3D
Haddad, W. D (2007). ICTs for Education. A Reference Handbook. Parte 2, Capítulo 5. Consultado el 5 -8-14 en: https://sicuaplus.uniandes.edu.co/webapps/portal/frameset.jsp?tab_tab_group_id=_2_1&url=%2Fwebapps%2Fblackboard%2Fexecute%2Flauncher%3Ftype%3DCourse%26id%3D_46661_1%26url%3D
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