A mediados del año pasado surgió esto de volver a Bogotá a trabajar con la Universidad Nacional. La razón es mi viejo San Juan. Tal vez luego hablaré más sobre lo que ya es un año de estar aquí y lo difícil que ha sido, teniendo en cuenta mis antecedentes. Trabajé también como chulo un tiempo corto para el Banco Distrital de Tejidos. Me presenté a la maestría en salud pública. Pasé, traje a mis hijos conmigo, Rafael llegó para quedarse en nuestras vidas, sigo en la Nacional en una suerte de limbo desde el que trabajo el tema de San Juan... Los cinco meses como chulo tisular me dejaron experiencias nuevas y agradables. En el Hospital Santa Clara trabajé un proyecto al que le cayeron encima mis tradicionales colegas chulos, pero conocí personas bellas y tuve una donante milagrosa, probablemente la última de mi vida. Me dí cuenta de que quería dejar de mantener el teléfono encendido, que las historias largas se reconectan con el paso del tiempo y que todo cobra sentido, incluso aunque uno no lo encuentre o no lo entienda. Antes de irme, volví a protestar ante la Red: envié un correo hablando de los problemas persistentes, del malestar y las dudas que me produce el financiamiento del sistema y me sentí tranquila con lo que dije. He conocido el sabor agridulce que uno tiene cuando tiene la conciencia tranquila a expensas del desprecio de otros. Solo puedo sentir admiración por quienes han hecho de sus vidas una constante búsqueda de bienestar colectivo. Yo no estoy segura de estar haciendo eso: creo que aún me falta mucho por aprender sobre mi propio bienestar. Los últimos años, las terribles cosas que vi en la tragedia de los donantes, mi necesidad pospuesta de escribir, quizá el miedo a aceptar lo bueno que estaba sucediéndome, me precipitaron a una crisis muy severa, por el trastorno obsesivo compulsivo que tengo desde pequeña. Hoy que escribo, el tema emerge con más facilidad que nunca y, sin embargo, sigue siendo difícil hablar de ello. Soy un chulito acicalándose, volviendo a comenzar. Solo un ave en el nido.
viernes, julio 19, 2013
A mediados del año pasado surgió esto de volver a Bogotá a trabajar con la Universidad Nacional. La razón es mi viejo San Juan. Tal vez luego hablaré más sobre lo que ya es un año de estar aquí y lo difícil que ha sido, teniendo en cuenta mis antecedentes. Trabajé también como chulo un tiempo corto para el Banco Distrital de Tejidos. Me presenté a la maestría en salud pública. Pasé, traje a mis hijos conmigo, Rafael llegó para quedarse en nuestras vidas, sigo en la Nacional en una suerte de limbo desde el que trabajo el tema de San Juan... Los cinco meses como chulo tisular me dejaron experiencias nuevas y agradables. En el Hospital Santa Clara trabajé un proyecto al que le cayeron encima mis tradicionales colegas chulos, pero conocí personas bellas y tuve una donante milagrosa, probablemente la última de mi vida. Me dí cuenta de que quería dejar de mantener el teléfono encendido, que las historias largas se reconectan con el paso del tiempo y que todo cobra sentido, incluso aunque uno no lo encuentre o no lo entienda. Antes de irme, volví a protestar ante la Red: envié un correo hablando de los problemas persistentes, del malestar y las dudas que me produce el financiamiento del sistema y me sentí tranquila con lo que dije. He conocido el sabor agridulce que uno tiene cuando tiene la conciencia tranquila a expensas del desprecio de otros. Solo puedo sentir admiración por quienes han hecho de sus vidas una constante búsqueda de bienestar colectivo. Yo no estoy segura de estar haciendo eso: creo que aún me falta mucho por aprender sobre mi propio bienestar. Los últimos años, las terribles cosas que vi en la tragedia de los donantes, mi necesidad pospuesta de escribir, quizá el miedo a aceptar lo bueno que estaba sucediéndome, me precipitaron a una crisis muy severa, por el trastorno obsesivo compulsivo que tengo desde pequeña. Hoy que escribo, el tema emerge con más facilidad que nunca y, sin embargo, sigue siendo difícil hablar de ello. Soy un chulito acicalándose, volviendo a comenzar. Solo un ave en el nido.
Primera reflexión
Primera reflexión
Durante la primera discusión en clase abordamos varios aspectos de la relación entre la educación y las TIC en el mundo contemporáneo. De todos los aportes y reflexiones, lo que me parece más relevante es que para ampliar las condiciones de acceso a la educación a nivel global, las TIC ya no son una mera oportunidad sino el camino por el que inevitablemente transitan todas las estrategias y políticas de desarrollo. Para sustentar esta idea utilizaré tres argumentos, apoyados en las lecturas correspondientes a esta segunda semana de trabajo.
En primer lugar, al estimular el uso de nuevas tecnologías, las políticas de desarrollo económico están potenciando directamente la educación mediada por TIC. Las comunicaciones son parte estratégica del modelo económico internacional porque hacen posibles las negociaciones del mercado. Dada la eficiencia de las TIC para agilizar los procesos comunicativos, las competencias laborales asociadas con uso y apropiación de nuevas tecnologías obligan a una formación cada vez más fuerte y actualizada de los profesionales, que les garantice la consecución de empleo: este se convierte en un valor agregado de la educación virtual, que puede ser eficiente en términos económicos al aumentar la cobertura, ser adaptable a los tiempos y brindar educación de mayor calidad y diversidad, aún en áreas de difícil acceso (Haddad, 2007).
En segundo lugar, el énfasis de muchos programas de asistencia y cooperación a poblaciones vulnerables implica la toma de decisiones de calidad a distancia, en aspectos tan diversos como telemedicina, manejo de emergencias y desastres, proyectos de ingeniería, arquitectura e investigación entre otros. El impulso de la conectividad en condiciones adversas potencia el desarrollo de soluciones permanentes, que a mediano plazo pueden quedarse en la comunidad y facilitar los procesos educativos a distancia. Las experiencias son múltiples y han demostrado que cualquier elemento de conectividad puede ser utilizado creativamente con estos fines, tanto en el caso de la radio como en el de la televisión, los proyectos multimedia y el internet. Como lo demuestra Haddad, el crecimiento en el acceso para todos los casos es exponencial y representa una oportunidad para la educación propiciada por dinámicas sociales muy diversas.
Por último, hay que recordar que la educación en sí misma potencia el bienestar de las personas. En palabras de Haddad, (2007) tanto los tomadores de decisiones como la población en general reconocen al unísono que la educación es crucial para el desarrollo económico. A su vez, la educación misma se ha trasformado: la posibilidad de acceder a toda clase de información, así como las herramientas para capacitarse a través de nuevas tecnologías plantean un cambio de paradigma en la relación entre el docente y el dicente, que ya permea nuestras aulas y la manera en que nos relacionamos como seres humanos. Hemos entendido que desde siempre la educación y la comunicación humanas han estado estrechamente vinculadas a través de las tecnologías (Brunner, 2003), y que lo que sucede es que hoy los intercambios son mediados por herramientas cada vez más veloces. Ahora la sabiduría es un abanico de posibilidades no exclusivas, que se despliegan al reconocer a los demás individuos como puentes poderosos hacia la información. Es la paradoja cotidiana entre un abuelo profesor y su pequeño nieto, con una tableta conectada a Internet: ya no es tan claro quién le cuenta el cuento a quién, ¿no creen?.
Asumiendo estas realidades como parte de mi labor docente, algunas de las preguntas motivadoras para este semestre son: ¿cómo quiero asumir las nuevas condiciones que me plantean las TIC para el desarrollo de actividades pedagógicas en el área de la salud? ¿Qué riesgos debo tener en cuenta al proponer un ambiente de aprendizaje apoyado con nuevas tecnologías? ¿Cómo puedo vincularme o crear redes docentes para el constante intercambio de experiencias con TIC? y ¿Cómo se financian estos ambientes de aprendizaje? ¿Qué costos pueden llegar a tener?
Nos vemos mañana en clase.
Referencias
Brunner, J. J., & Tedesco, J. C. (2003). La educación al encuentro de las nuevas tecnologías. Las nuevas tecnologías y el futuro de la educación. IIPE, UNESCO. Buenos Aires: Septiembre Grupo Editor. Página 17. Consultado el 5 -8-14 en: https://sicuaplus.uniandes.edu.co/webapps/portal/frameset.jsp?tab_tab_group_id=_2_1&url=%2Fwebapps%2Fblackboard%2Fexecute%2Flauncher%3Ftype%3DCourse%26id%3D_46661_1%26url%3D
Haddad, W. D (2007). ICTs for Education. A Reference Handbook. Parte 2, Capítulo 5. Consultado el 5 -8-14 en: https://sicuaplus.uniandes.edu.co/webapps/portal/frameset.jsp?tab_tab_group_id=_2_1&url=%2Fwebapps%2Fblackboard%2Fexecute%2Flauncher%3Ftype%3DCourse%26id%3D_46661_1%26url%3D
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